domingo, 12 de octubre de 2014

Algunos apuntes sobre Podemos


¿De dónde sale Podemos?
La Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense, en Somosaguas, tiene fama de ser un baluarte de la izquierda. Me dijo una vez un amigo que mientras en mi universidad debatíamos sobre el aborto o la guerra civil en Somosaguas los debates son entre trotskistas y estalinistas, una forma de explicar que aquella era algo así como el Edén de los jóvenes rojos. Y más de una vez se me ha ocurrido que si pudiese volver atrás preferiría ir a Somosaguas antes que a otro lado.


Pues bien, es por aquellos lares donde se juntan los profesores Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero (Monedero a partir de ahora), entre otros. Allí al parecer Pablo se fue dando cuenta de lo importante que es el formato a la hora de enseñar. Cuenta que en lugar de charlas tostón de académicos hacían debates con el tiempo restringido y de forma animada, algo que atraía a más jóvenes que un viejo contándote no sé qué de derecho constitucional. Las cosas como son. En una entrevista para El Mundo uno de los alumnos que cooperaba con él explica que «dar la chapa durante 90 minutos no sirve de nada.Ensayamos nuevos formatos con elementos audiovisuales y de debate»

Total, que entre una cosa y otra a Pablo se le ocurrió promover un espacio de debate televisivo y difundido especialmente vía Internet: La Tuerka. Normalmente cuando me preguntan cuando me empezó a interesar de verdad la política siempre digo que fue gracias al 15-M, pero ahora que lo pienso debería añadir a La Tuerka. Era un programa cutre. Muy cutre. Se notaban la falta de presupuesto. Es que a estos no les financiaba Botín ni una tele iraní, claro. Sin embargo los temas tocados eran muy interesantes: la guerra civil, la Transición, el ascenso de Syriza... Los temas se trataban con personas que estaban informadas, y las reflexiones eran siempre inteligentes. Los debates eran calmados y más o menos ordenados, a diferencia del clásico formato espectáculo de la televisión. Claro, acababas de ver La Tuerka y habías aprendido más de Historia y política que en todo el bachillerato.

(Si quieren saber cómo piensa Pablo Iglesias, vean La Tuerka. La de antes. Muchos se sorprenderían)

Un tiempo después de arrancar La Tuerka su presentador fue invitado a algún que otro medio de extrema derecha, que posiblemente no buscaban otra cosa que un sparring o un debate más entretenido. Y pronto también fueron Monedero y algún que otro personaje de la izquierda. Posiblemente las invitaciones tenían como origen a tertulianos de la derecha dura que antes habían pasado por La Tuerka. Los debates eran asquerosos y muchas veces desesperantes, pero sabían que para difundir su mensaje debían mancharse las manos de barro (o de mierda en este caso) y aceptar las reglas de un juego que no ponen ellos.

Unos meses más adelante nace Fort Apache, un debate al estilo de La Tuerka, sólo que con una televisión de verdad. O sea, como una Tuerka mucho más currada. Daba gusto (y sigue dando) verlo. Ya no hay problemas de sonido ni dificultades al hacer entrar un vídeo, todo se ve mejor, todo es más elegante y de mayor calidad. El dueño de Hispan TV es el Servicio de Radiodifusión de la República Islámica de Irán, lo que ha valido para que alguno se crea que a Pablo Iglesias le financian desde Irán, ese malo malísimo que es una amenaza para occidente. Sin embargo es gracias a ese anti-occidentalismo (entendiendo occidentalismo como lo que es occidente en estos momentos) el que posibilita que existan Fort Apache y otros programas de corte izquierdista en una TV iraní. Es una contradicción ser progresista y trabajar en un medio iraní, claro, pero peor es que no exista Fort Apache. "Hay que cabalgar contradicciones", dice Iglesias.

Entre una cosa y otra a Pablo Iglesias le van conociendo cada vez más personas del mundo del espectáculo. Es atractivo en términos comunicativos y eso da audiencia. Y las grandes cadenas se guían por la audiencia, porque esta atrae anunciantes y eso da dinero. Así de simple es la cosa. Pablo comienza a pasearse por laSexta y Cuatro, y sigue acudiendo a algún que otro programa de extrema derecha (algo que ya no hace). Y va ganando fama. Sus conferencias y sus debates ganan cada vez más visitas en Internet, que es por dónde andamos los jóvenes con estudios y de izquierdas, haciendo de él una figura habitual.

El 13 de enero de 2014 aparece en el diario digital Público un manifiesto de una treintena de intelectuales titulado "Mover ficha: convertir la indignación en cambio político", lo que traducido era algo así como "vamos a convertir toda la protesta y todo este ambiente de hartazgo en un proyecto que aspire a conquistar el poder". Así nacía un movimiento político, un partido, auspiciado desde los platós de Hispan TV y desde Izquierda Anticapitalista, una escisión de IU de tendencia izquierdista infantil (en el mal sentido en que lo describe Lenin) que a mi personalmente no me había gustado nunca.

El movimiento Podemos se presentó oficialmente el 16 de enero de 2014 en el Teatro de Barrio, en el barrio de Lavapiés de Madrid. Acudieron cientos de personas, pero la noticia solo tuvo eco entre los círculos de izquierda y las personas politizadas. Por ejemplo mi madre, que suele seguir la actualidad, no se enteró de que existía Podemos hasta el día después de las elecciones europeas. Imaginense entonces la ignorancia que existía sobre este partido en toda España. 

Pero el 25 de marzo dieron la sorpresa. Ninguna encuesta acertó: Podemos, con tan sólo tres meses de existencia y con un presupuesto ridículo se convirtió en cuarta fuerza política por delante de UPyD. Claro, todo el mundo que sigue más o menos la actualidad política se quedó asombrado. ¿Quién coño es esta gente que en tres meses consigue el 8% de los votos? También hay que decir que las elecciones europeas, por su mínima trascendencia, suelen utilizarse como voto de castigo. Por tanto podríamos pensar que lo de Podemos es la indignación de las clases medias estafadas y empobrecidas y de los jóvenes universitarios exaltados. Pero mientras escribo esto Podemos es tercera fuerza política y no muy lejos del PSOE. No fue un voto de locura e indignación, sino de rechazo al actual sistema, especialmente del bipartidismo. 100.000 votantes del PP y 400.000 del PSOE eligieron a Podemos en las europeas.

¿Una conspiración mediática o por fin una izquierda popular?
El fenómeno de Podemos, ese partido que nadie (salvo los pequeños círculos de izquierdas) sabía de dónde había salido y cómo había dado la sorpresa en las elecciones europeas, catapultó más aún a Pablo Iglesias a los debates televisivos. Y claro, la izquierda no entendía. No podía entender que uno de los suyos tuviese éxito en la tele. Muchos personajes de izquierdas han ido a debates televisivos, desde Carrillo hasta Alberto Garzón, pero nunca con el fin de dar audiencia. Iban y van para dar pluralismo, no porque sean atractivos para el espectador. Pero Iglesias es rentable en la televisión del espectáculo, y eso es nuevo. Él sabe que ese tipo de debates, como los de la Sexta Noche o las Mañanas de Cuatro son basura y están pensandos para generar audiencias, pero es la única forma de llegar a la gente. Dijo Alfonso Guerra, el vicepresidente de Felipe González: "Cambio 10.000 militantes por diez minutos de televisión". Claro, esto a la extrema izquierda le horroriza, le parece una mierda. Pero es que el mundo en el que vivimos es una mierda, y su lógica política también. Alfonso Guerra no es tonto ni mucho menos, es un señor que sabe cómo funciona la democracia burguesa del siglo XXI. Es un señor que ganó, mientras nosotros siempre perdemos.
Pero con Podemos algo estaba cambiando. Hablamos de gente que ha introducido con éxito un término ('la casta') en el panorama político, y cuando eres tú el que pones los términos del debate es que estás ganando. ¿Hacía cuanto que la izquierda no disputaba seriamente el sentido común? Posiblemente desde 1936. 

Pablo Iglesias llegó a aparecer tanto en nuestros televisores que alguno comenzó a sospechar. Esto ocurrió especialmente antes de las europeas, cuando muchos militantes del PCE y de IU menospreciaban a Podemos (hoy parece que han rectificado y llaman a la convergencia, posiblemente por el inesperado éxito de la formación) y acusaban a Pablo de populista y vendido. Me atrevo a decir que era algo generalizado entre le izquierda. No me vengan con que esto no es así porque lo he leído y escuchado de primera mano.

¿Y qué hace la izquierda cuando está confusa y desorientada, cuando ve que ella no gana y otros sí? Buscar traidores. Si no ganamos, es que tiene que haber un traidor o una conspiración. Leí a un chico de la UJCE y a varios de IU comentar que "lo de Pablo Iglesias" es una conspiración "de los troskistas de Izquierda Anticapitalista". Tal cual. (Ahora que buscan converger se callan y olvidan estas cosas, por supuesto)

Dice el Nega, simpatizante de Podemos, en su nueva canción que "que te escuchen cuatro gatos no me hace revisionista". Y así es. Que alguien tenga éxito no le hace peor, ni un traidor, ni menos puro. Que alguien sepa llegar al pueblo y reventar las encuestas no le hace un populista ni un vendido. Le hace alguien que quiere y sabe ganar, nada más. ¿En qué se basa esta búsqueda de traidores y este desprecio por la izquierda que llega a las masas? Decía Eric Fromm que detrás de las ideologías suele haber un inconsciente, y que hay que excavar (y no quedarnos en lo superfluo, en lo visible) para encontrarlo. Yo pienso, y me parece evidente, que en este desprecio por la política de masas hay un desprecio por el pueblo llano. Hay un desprecio hacia aquel que utiliza términos que son familiares y gustan al pueblo porque la extrema izquierda se cree (lo admita o no, es obvio) superior intelectualmente. El marxismo occidental siempre le ha dado especial importancia a la dominación ideológica para presentar a sus militantes como genios frente a los tontos del pueblo. He leído y escuchado a militantes de extrema izquierda (más de uno) sugerir que la gente sin cultura no debería poder votar. Por no hablar del odio hacia los canis de la mayoría de ellos (hasta que leyeron Chavs). Toda esa gente proviene (provenimos) de las clases medias que acceden a la universidad y hay mucho clasismo en sus postulados. Dice Thompson:
Ningún otro rasgo es más característico de los marxismos occidentales, ni más revelador de sus premisas profundamente antidemocráticas. Tanto si se trata de la Escuela de Frankfurt como de Althusser, están marcados por el mismo fuerte énfasis en el peso ineluctable de los modos ideológicos de dominación: una dominación que destruye cada espacio para la iniciativa o la creatividad de la masa del pueblo; una dominación de la que solamente la minoría ilustrada de los intelectuales puede liberarse [...] es ésta una triste premisa con la cual debería emprender la teoría socialista (todos los hombres y mujeres, a excepción de nosotros, son originalmente estúpidos) y que conduce naturalmente a conclusiones pesimistas o autoritarias
Se niegan a adaptar el lenguaje porque quieren ser dueños de esas teorías a las que sólo ellos en tanto que intelectuales pueden acceder. Si ya no se habla de burguesía y dictadura del proletariado sino de casta y democracia entonces no hace falta una vanguardia de intelectuales superformados que enseñe a las masas. Todos pueden entender a Pablo Iglesias, a los comunistas anclados en el pasado sólo les entienden sus camaradas. En la izquierda transformadora actual todos son muy puros, tienen símbolos muy bonitos y entre ellos se lo pasan pipa haciendo chistes sobre piolets, pero no atraen a nadie, ni muchísimo menos a las clases populares. Al contrario: son aburridos, es el tío que viene y te da la chapa sobre la explotación, la crisis de subconsumo y la plusvalía y al que le acabas dando la razón para que se calle.

Ojo, no quiero decir que sea incorrecta la idea de un grupo de personas que por su formación o su práctica deban hacer avanzar a la gente más allá de las reivindicaciones económicas cortoplacistas, simplemente reniego del elitismo claramente pequeñoburgués que se esconde bajo ciertas convicciones comunistas. No acepto que el pueblo español sea una masa borrega de idiotas que como son tontos votan al PPSOE en lugar de a Izquierda Unida o a Podemos, las cosas son más complejas.
Por otra parte, no faltaba quien defendía la teoría de que Pablo Iglesias era la marioneta de PRISA (grupo que posee Cuatro y El País) y de los mandamases de laSexta. Si no podemos explicar el éxito de la izquierda, será que le están financiando los burgueses. No puede ser de otro modo porque nosotros siempre somos marginales, nunca generamos audiencias, eso es de partidos del sistema y vendidos. El caso es que hasta Cebrián dijo que simpatizaba con algunas ideas de Podemos, como la lucha contra la corrupción. Pero pensemos por un momento, ¿cómo van a defender los medios de comunicación a un partido que defiende una ley de medios que les haría desaparecer? Cito el programa para las europeas de Podemos:
Separación por ley de la propiedad de los grupos financieros y comunicativos, garantizando así la independencia de todos los medios de información de los diferentes gobiernos y grandes grupos empresariales.
Ahora en serio, ¿alguien puede pensar que un medio controlado por bancos y magnates iba a querer que Podemos gane las elecciones? Otra cosa es que la prensa, incluido El País, haya visto en un primer momento la oportunidad de tener una izquierda inofensiva frente a IU. Pero en seguida se dieron cuenta de que la cosa no iba por ahí. El caso de El Pais es muy ilustrativo: difundió un par de noticias favorables a Podemos pero a los pocos días afirmaba en portada que la financiación del partido proviene indirectamente de la Venezuela chavista o que la formación recuerda al populismo latinoamericano. Mientras en el otro gran periódico de España difundían las relaciones de Pablo Iglesias con ETA. Un poco raro eso de alzar a Podemos mientras le acusan de etarra y chavista.

La nueva política y la vieja política
Desde los círculos de la izquierda transformadora se quejan también del concepto de nueva política. Explican que según Podemos ellos serían "vieja política" simplemente por seguir sus tradiciones, lo cual es un ataque a la propia izquierda y sus organizaciones. En realidad el asunto es mucho más complejo. Vayamos por partes.

Existe un régimen político con unas reglas y unas tradiciones que comparten la mayoría de sus actores. Si queremos acabar con el régimen, debemos presentar algo alternativo. Por ejemplo, una tradición es realizar acuerdos entre cúpulas sin consultar a los militantes, simpatizantes o a la población en general. Otra tradición es el desprecio hacia las primarias abiertas. La disciplina, la falta de democracia interna, la unanimidad, la división izquierda-derecha, el interés por el poder como fin en sí mismo... todo eso es vieja política. O mejor dicho es política actual, que en Podemos se quiere superar y por eso se presenta como vieja.

Si quieres derrumbar un sistema político no puedes adaptarte a sus normas, tienes que intentar romperlas. No digo que la vieja política sea mala, ni que no me gusten algunas de sus prácticas, digo que es necesario dejarla atrás para presentarse como algo novedoso y alternativo.
¿Y qué es la nueva política? Son primarias abiertas, participación ciudadana en los partidos, el protagonismo popular y ciudadano en la política etc. etc. Desde Podemos Córdoba explican que nueva política es dejar atrás las "sopas de letras y de siglas", así como "los pactos de despachos ni previos ni posteriores a las elecciones". Esto es una patada a la política tal y como la conocemos. Desde mi punto de vista tras ciertas ideas de la nueva política hay una actitud infantil que pone demasiado enfasis en la democracia, como si esta fuese un fin en sí misma. Pero Podemos va a tener, quiera o no, que adoptar ciertas formas de la vieja política. Ahí tenemos a Pablo Iglesias proponiendo la figura del secretario general (que obviamente sería él), aunque elegido cada tres años y sometido a los órganos de decisión. En la prensa podíamos leer hace poco un títular propio de un partido bolchevique: "Pablo Iglesias, y su círculo de confianza proponen que la formación quede dirigida por un grupo pequeño de entre diez y quince personas liderado por un secretario general, elegido mediante elecciones primarias cada tres años por todos los inscritos en el censo del partido." Esta es una de las contradicciones a las que se enfrenta la joven formación: la crítica a la vieja política pero la utilización de instrumentos típicos de esta que siempre serán útiles.

Lo importante es la idea de acabar con algo que ya es viejo y reemplazarlo por algo nuevo y mejor, y no tanto lo nuevo en sí, que también. La idea de sustituir lo viejo por lo nuevo obviamente cala a la perfección en un mundo obsesionado por el cambio y en el que lo nuevo siempre 'mola' más que lo viejo.

El programa de Podemos
Pero, ¿qué propone exactamente Podemos? Es decir, podemos criticar a Podemos por sus declaraciones, su forma de organizarse, su aprovechamiento de la presencia mediática de Iglesias, que son troskos y revisionistas y un montón de cosas más, pero lo fundamental es qué proyecto de país tienen. ¿Quieren simplemente reformar un poquillo el sistema, como da la impresión? ¿o es un programa rupturista que haría volar en pedazos al capitalismo y sus gestores políticos? No me propongo citar todo el programa de cabo a rabo, sino sólo los puntos que me parecen importantes. Veamos sus principales postulados.

En el aspecto económico las principales reivindicaciones serían las siguientes:
Programa de inversiones y políticas públicas para la reactivación económica, la creación de empleo de calidad y la reconversión del modelo productivo hacia una economía basada en la innovación que contribuya al bien común teniendo en cuenta criterios de responsabilidad social, ética y medioambiental. Promoción del protagonismo de la pequeña y mediana empresa en la creación de empleo, resaltando el papel de las entidades de la economía social. Política de contratación pública favorable a la pequeña y mediana empresa que incluya cláusulas sociales en la adjudicación de los contratos. Reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales y de la edad de jubilación a 60 años, como mecanismos para redistribuir equitativamente el trabajo y la riqueza, favoreciendo la conciliación familiar. 
Se trata aquí de atraer a la pequeña y mediana burguesía hacia un bloque popular que derroque a las grandes empresas y sus amos financieros. Es que la revolución (o la reforma) no la hace la clase obrera sola (de hecho, jamás se ha dado una revolución en un país industrializado), sino que es necesario agrupar a varias clases oprimidas en un bloque que más o menos comparta intereses.

Esta actitud amigable hacia la pequeña y mediana empresa no es nueva en la izquierda. Dice Salvador Allende lo siguiente al respecto de las medianas y pequeñas empresas industriales de Chile:
Las empresas que integran este sector [el industrial] serán beneficiadas con la planificación general de la economía nacional. El Estado procurará las asistencias financiera y técnica necesarias para que puedan cumplir con la importante función que desempeñan en la economía nacional. (La vía chilena al socialismo, p.168)
Encontramos la idea de atraer a la pequeña y mediana burguesía también en José Díaz (dirigente comunista español en los años 1930) y obviamente en Hugo Chávez y la izquierda venezolana en general. Es una táctica tan fundamental que no creo que, más allá de los sectarios dogmáticos de siempre, nadie la rechaze. Pretender cerrarse ante estas clases constituye un error enorme, que se produjo entre otros momentos durante el bienio rojo en Italia (1919-1920) y que explica en gran medida el ascenso del fascismo.

Si continuamos leyendo el programa económico de Podemos encontramos la clásica reivindicación de nacionalizar sectores estratégicos:
Recuperación del control público en los sectores estratégicos de la economía: telecomunicaciones, energía, alimentación, transporte, sanitario, farmacéutico y educativo, mediante la adquisición pública de una parte de los mismos, que garantice una participación mayoritaria pública en sus consejos de administración y/o creación de empresas estatales que suministren estos servicios de forma universal. 
La idea es racionalizar ciertos sectores económicos que obviamente no pueden quedar en manos privadas. Si esto el capitalismo podía más o menos aceptarlo a regañadientes hace 40 años, hoy significaría entrar en guerra abierta contra el sistema. Es que el sistema no puede aceptar ahora medidas socialdemócratas, pues precisamente anda desprendiéndose de cualquier resquicio de la era keynesiana. Harvey lo explica muy bien en "Breve historia del neoliberalismo".
Otra reforma social que podría ser hasta rupturista es la siguiente:
Establecimiento de un nuevo modelo con el fin de evitar la doble tributación y prevenir el fraude fiscal, con sanciones penales y la obligación de devolver lo defraudado. Incrementar la democracia económica facilitando la participación de los trabajadores en los consejos de administración de las empresas y, por lo tanto, en la gestión de las mismas, con pleno acceso a la información relevante y la contabilidad. 
Esto es una locura para el sistema capitalista, algo inaceptable. Se habla no sólo de penalizar el fraude fiscal, sino también de que los trabajadores puedan participar en los Consejos de administración. ¿Se imaginan un sistema así? Yo tampoco. Ese sistema planteado por Podemos, de plantearle reformas al capitalismo que el capitalismo ni quiere ni puede aceptar, significaría simplemente el estallido del conflicto entre clases en España. Las reformas llevarían a la destrucción del sistema, o al menos a que este se jugase sus últimas cartas. Las clases populares, que ni se plantean destruir el capitalismo verían que este no puede aceptar reivindicaciones básicas y por tanto optarían por acabar con él. Es simple.

En fin, no voy a citar el programa entero. Encontramos en él propuestas propias del Miterrand de 1981 (que era lider del Partido Socialista Francés y que gobernó en coalición con los comunistas) que hoy harían volar el sistema. También encontramos, por supuesto, propuestas ecológicas y sociales básicas.

Si esto lo encontramos en el programa para las europeas, recientemente se anunció un nuevo programa que será creado por destacados economistas. Podemos destacar, como medidas principales del nuevo programa económico de la formación (diseñado por Vicenç Navarro, antiguo consejero de Cuba, de Allende y de los demócratas yankis en materia económica y por Juan Torres), las siguientes:
  • Creación de una banca pública
  • Nacionalización de las grandes empresas en sectores estrátegicos
  • Redefinición del modelo productivo basado en las demanda interna, fomento del mercado interno y la consecución de un estado social
  • Aumentar la progresividad de los impuestos
  • Aumento del salario mínimo
  • Derogar la reforma laboral
  • Fomento del alquiler social usando las viviendas vacías en posesión de las entidades financieras
  • Reducción del gasto militar
  • Reducir la edad de jubilación
  • Reducción de la vida laboral
De nuevo estamos, insisto, ante reformas que llevarán inevitablemente a la ruptura con el sistema.

Podemos y la complicidad con el imperialismo
Uno de los reproches que menos se escuchan entre los círculos de la izquierda contra Podemos es su posible complicidad con el sistema mundial imperialista. No decimos aquí que Pablo Iglesias y los suyos vayan a apoyar la injerencia y el salvajismo de EEUU y sus aliados, sino que hablamos de imperialismo como sistema económico. Un sistema que podemos caracterizar básicamente por tres cosas 1) la inversión de capital sobrante desde las grandes potencias hacia el tercer mundo 2) el logro de enormes ganancias por parte de las grandes empresas que invierten en el tercer mundo, que puede servir para mejorar las condiciones de los obreros occidentales y 3) la expulsión de los trabajos duros y físicamente "incómodos" a los países pobres. Se trata de un sistema en el cual los países ricos viven mejor gracias a la explotación y la dominación sobre los países pobres. A nadie, sea de izquierdas o de derechas, liberal o marxista, se le escapa que este sistema existe y no es ningún invento.

La crítica de la complicidad con el imperialismo es una crítica que debemos hacerle a Podemos (y a la izquierda occidental en general) y en la que debemos insistir sin descanso. Primero porque es una defensa del internacionalismo obrero (la unión de los trabajadores sea cual sea su nacionalidad, raza, cultura...), segundo porque no hacerlo nos convertiría en traidores de nuestra propia cosmovisión y en claudicadores de nuestros objetivos.

Pero vayamos al grano: ¿qué quiero decir cuando digo que Podemos puede caer en el error de ser cómplice del imperialismo?
En primer lugar, si defendemos el Estado del bienestar financiado con impuestos a grandes empresas y bancos estamos, indirectamente, viviendo de la explotación del tercer mundo. Me explico. Si implantamos impuestos progresivos (es decir, que paguen más los que más tienen) estamos aprovechándonos de la riqueza de los más ricos. Pero de dónde sale esa riqueza, debemos preguntarnos. Teniendo en cuenta que el señor más rico de España (y de Europa) es Amancio Ortega, cuyas fábricas textiles explotan en el sudeste asiático y en Brasil o Marruecos, podemos deducir que si le cobramos justamente impuestos a su empresa (Inditex), estaremos disfrutando de una riqueza derivada de la explotación del tercer mundo. Lo mismo para los bancos. Si un banco se forra invirtiendo en las minas de África central o especulando con alimentos y le pedimos una tasa o un impuesto a sus transacciones estaremos siendo cómplices de sus actos. Es decir, tenemos la paradoja de que el bienestar de los trabajadores españoles se basa en el sufrimiento de los trabajadores de países pobres. Y es que en esto se basa en parte el defendido Estado del bienestar occidental. Dice Manuel Navarrete:
el proyecto del Estado del bienestar no puede separarse de su carácter imperialista, ya que las concesiones en las metrópolis del Primer Mundo están estrechamente ligadas a la sobreexplotación histórica de las neocolonias. Dicha explotación ha financiado, en última instancia, la “economía social de mercado”, al producirse una redistribución internacional de salarios entre los explotados. A consecuencia de dicha redistribución, los trabajadores del Primer Mundo se han beneficiado objetivamente de la explotación de sus equivalentes en el Tercer Mundo.
En segundo lugar, si les exigimos a las grandes empresas españolas (pongamos de nuevo el ejemplo de Inditex, que mantiene más de 100.000 puestos de trabajo en su país natal) que mejoren nuestro bienestar, por ejemplo aumentando salarios, podríamos caer de nuevo en complicidad con el imperialismo. Es que si sube salarios aquí, es probable que Amancio Ortega se vea obligado a bajarlos en otro lugar, o sea en el tercer mundo. O directamente podría llevarse el total de su producción de España, lo cual si no se tiene una alternativa es bastante peligroso.

Converger, ¿cómo y para qué?
Podemos ha encontrado la fórmula para que la izquierda por fin pueda lograr el apoyo de amplias capas de la población, incluidos los obreros sin estudios que antes votaban en masa al PPSOE. Esto, como ya he comentado, es nuevo. La izquierda española lleva sin lograr grandes resultados electorales desde hace demasiado, pero hoy las cosas han cambiado.
Y claro, quienes llevan 30 años buscando la convergencia de distintas fuerzas políticas y sociales se han visto obviamente ilusionados por la irrupción de Podemos. Y ahora buscan la unión. Pero para ello, dicen desde Podemos, debéis pareceros a nosotros. Debéis hacer primarias abiertas, debéis dejar de hablar de izquierdas y derechas (o sea, que ni de coña podéis llamar a vuestro partido Izquierda Unida) y debéis ser más demócratas en vuestra organización.
A partir de aquí comento mi opinión personal. Seré sincero: desconozco la realidad de las cúpulas de ambas organizaciones y todo lo que diré se basa en especulaciones propias derivadas de mi impresión.

En primer lugar, dudo mucho que realmente la dirección de Podemos quiera pactar con IU. Es decir, hay gente que vota y apoya a Podemos y que se muere por ver un pacto entre ambas organizaciones (entre los que me incluyo) porque es necesario. Pero si el éxito de Podemos se basa en no ser como la izquierda (en términos discursivos y simbólicos), ¿cómo iba a pactar con una fuerza que sí es como la izquierda? La 'marca Podemos', como desde el propio partido la califican, no puede contaminarse de las actitudes que le impedirían ganar. Pablo Iglesias y otros no se cansan de insistir en lo contentos que se ponen cuando gente de derechas (o policías y militares) les muestran su apoyo, ¿alguien cree que esa gente apoyaría a IU? Yo personalmente no lo creo. Conozco amigos que llevan siendo de derechas (o a lo sumo, del PSOE) toda la vida y que ahora votan a Podemos, y es gente que jamás votará a IU.

En segundo lugar, si hay una coalición, ¿quién será su cabeza? ¿compartirán el poder Monedero, Iglesias con Cayo Lara y Centella? Yo no lo veo. Primero porque en Podemos tienen métodos y lenguajes que en IU no se van a aceptar, segundo por el ego y el liderazgo evidente de los primeros.

En tercer lugar, ¿para qué iba a pactar Podemos con IU? Porque claro, estamos viendo la convergencia como un bien en sí mismo, pero no olviden que hablamos de convergencia fundamentalmente electoral. Si en un futuro Podemos tiene el 27% de los votos e IU tiene el 5%, quizás los primeros no necesiten a los segundos para gobernar. Y creánme: es evidente que Podemos prefiere gobernar a solas que con la "vieja izquierda" Una cosa es apoyar a marcas parecidas a la tuya (como Guanyem, que es más o menos un Podemos catalán en términos de lenguaje y práctica) y otra muy distinta a la izquierda de la que precisamente tratas de huir.

En todo caso, recalco que es imprescindible que ambas fuerzas lleguen a un acuerdo, sino nacional por lo menos de momento municipal y autonómico. Los 'Ganemos' podrían servir para ello. Es lo que a mí me gustaría, el problema es que no parece que sea la opción preferida por los altos cargos de Podemos. El tiempo dirá.

3 comentarios:

  1. Lo del SPD-PSOE-F.González fue una tragedia, esto es una tragicomedia.

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  2. Me gusta tu disertación, pero IU no está en posición de exigir nada a Podemos, después de 35 años con alguna discreta mancha de corrupción, no ha sabido dar esperanza, no se ha mostrado como una verdadera fuerza alternativa en la desgracia de país que vivimos. Más bien da la sensación de formar parte del mismo escenario. Sinembargo Podemos, a través de Pablo Iglesias, da mucha esperanza de que habrá un cambio importante si no lo hieren antes de que llegue al poder. La gente quiere ver si Podemos es el verdadero instrumento del cambio. Con la crisis muchos ciudadanos(súditos, en realidad) han puesto sus antenas al máximo para informarse, y no solo la gente pobre y deshauciada, sino los que antes eran burgueses y ahora son mileuristas. Desean realmente un cambio, sabiendo que PSOE ha demostrado se un fraude.

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  3. Lo que logra Podemos es elitismo puro, donde las asambleas no pueden ocultar la necesidad de la organización política que Iglesias sólo utiliza para colocar a los suyos en lugar de purgarla de la cantidad de mangantes y corruptos metidos en los ayuntamientos bajo sus siglas. Ya ha eliminado a sus dos lugartenientes y se ha dejado engatusar por Garzón al que le ha pagado su deuda. Encima su radicalismo a logrado unificar a los conservadores y ultras. Encima defienden la miseria venezolana y cubana. Los trabajadores queremos vivir bien, no ser el icono de los niñatos de la clase media y menos de los intlectualillos universitarios holgazanes y pijoprogres.

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