miércoles, 21 de mayo de 2014

Cinco cosas que deberías saber sobre Ucrania

Los medios de masas nos bombardean con noticias sobre Ucrania, país situado en el este europeo y de gran importancia geoestratégica, y a uno le cuesta comprender lo que está ocurriendo allí. Escribo este artículo para que nos aclaremos y estudiemos la situación con calma, sin esa prisa y esa euforia que caracterizan la información que recibimos a diario.

1- Existe una división histórica entre pro-europeos y pro-rusos
La fractura entre ucranianos pro-europeos y ucranianos pro-rusos no es algo nuevo, sino un hecho que perdura desde hace ya mucho tiempo. Sin esta fractura hay muchas cosas que no podemos comprender. Los pro-europeos (y, por extensión, pro-occidentales pues también sienten aprecio por la OTAN y por EEUU) están presentes especialmente en el oeste, en una zona en la que predominan los trabajadores agrícolas y los campesinos. Los pro-rusos son en gran parte también rusófonos y están presentes en el este y en el sur, sobretodo en regiones como Crimea (ya independiente de Ucrania) o Jarkov, Lugansk y Donetsk (en las cuales ya se ha celebrado un referendum en el cual los secesionistas han salido victoriosos o se celebrará pronto).

Las regiones del este, que como digo son mayoritariamente pro-rusas, están industrializadas. Los manifestantes que agitan banderas rusas y soviéticas suelen ser obreros y obreras que saben perfectamente que integrarse en Europa significa que Alemania haga desaparecer de un plumazo toda la industria ucraniana (igual que ocurrió en España en los 80).

Enlace permanente de imagen incrustadaUcrania no es un país en el que la izquierda política tenga demasiado espacio, pero podemos observar otra característica de la fractura oeste/este. Mientras que en el oeste predominan la derecha, la extrema derecha y los nazis, en el este el Partido Comunista tiene a la mayoría de sus votantes. Además, en el sur y el este existe cierto añoro por la Unión Soviética, lo cual si bien es obviamente una referencia a la unión Ucrania-Rusia también nos indica cierta izquierdización de un pueblo que se organiza democráticamente, levanta el puño y ha proclamado Repúblicas 'Populares' (como en Donetsk). A esto los ucranianos del oeste responden que sentir aprecio por Rusia es "de sumisos" y recuerdan tragedias como el Holodomor (gran hambruna en Ucrania a principios de los años 30) para difundir el anti-rusismo.

2- Las protestas pro-europeas y anti-corrupción se transformaron en un golpe de Estado

A cualquiera que haya seguido mínimamente los acontecimientos ucranianos le chocará la transformación de estos. Si todo empezó como una protesta pro-europea, ¿cómo es que de repente vemos a nazis pro-europeos asesinando a pro-rusos? ¿de dónde sale el independentismo de las regiones del sur y del este? ¿cómo unas protestas contra la corrupción y por el acercamiento a Europa pueden haber derivado en la independencia de Ucrania?

En un primer momento las protestas eran legítimas: una buena parte de los ucranianos está harta de la corrupción, las políticas neoliberales y desea acercarse a Europa (que, supongo, les resultará más atractiva que el capitalismo mafioso y anti-social ruso). El propio Partido Comunista (que no es muy sospechoso de ser pro-UE) declaraba que las protestas eran lógicas, y que era necesario protestar por "el desempleo, la remuneración del trabajo, los precios y las tarifas, los subsidios sociales, la corrupción y la arbitrariedad policial, judicial de los funcionarios públicos...". 

Pronto Occidente (Europa y EEUU básicamente) metió el hocico en las protestas. El Gobierno de Obama financió con 5.000 millones de dólares (según Victoria Nuland, portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos) la "democracia en Ucrania", o sea, la instauración de un régimen favorable a los intereses norteamericanos. Además, a la petición de la ONU de que no hubiese injerencia internacional en Ucrania, el Gobierno estadounidense dio a entender que comprende los motivos de la ONU pero que ellos consideran que hay que actuar de otro modo. Traducción: nos importa una mierda lo que digan la ONU y el derecho internacional. Como siempre.

La UE ha sido algo más tímida en su apoyo a las protestas, y ha ejercido más bien de perrito faldero de los EEUU, profiriendo amenazas al Gobierno conservador de Yanukovich (ya derrocado) y pidiendo el respeto a los DDHH. La misma hipocresía de siempre. Ahora que las grandes empresas alemanas se quejan de las sanciones a Rusia, la canciller Merkel parece moderarse en sus opiniones sobre el conflicto ucraniano.

Radicales pro-europeos torturan a un comunista ucraniano
La represión gubernamental y la violencia de los radicales derechistas en las protestas generaron un clima de violencia que estos intensificaron considerablemente. De pronto vimos a ucranianos de extrema derecha armados con ametralladoras (¿quién se las dio?) y a antidisturbios ucranianos pidiendo perdón por sus actos. Todo adquirió un tono guerracivilesco cuando empezaron a llegarnos noticias de decenas de muertos en la capital ucraniana.

Pronto el presidente conservador Yanukovich fue derrocado. En el parlamento ucraniano se votó una resolución para destituirle sin estar presentes los diputados de su partido. La resolución fue adoptada por trámite de urgencia, sin debate previo alguno. Desde luego que no se trata de un golpe de Estado clásico, pero si observamos la situación (violentos manifestantes asaltando edificios gubernamentales, banderas neonazis en la puerta del Parlamento, votación sin contar con los diputados del Gobierno...), desde luego que podemos calificarla como poco de golpe de Estado blando, no violento, pero golpe al fin y al cabo. Lógicamente la prensa occidental jamás nos contó nada de esto.

Su sustituto fue Alexandr Turchinov, un sujeto apoyado por la rica y corrupta Yulia Timoshenko (que estaba encarcelada por corrupción y desvío de fondos públicos pero fue liberada por "el pueblo", algo así como si el pueblo español liberase a Barcenas), que obtuvo el apoyo de la mayoría parlamentaria y convocó elecciones para finales de mayo. En el Gobierno participan neonazis del partido Svoboda y, en general, ucranianos apoyados desde Washington (mientras que el candidato preferido de Merkel se quedó sin formar parte del nuevo ejecutivo).

Pero ocurre que no toda Ucrania es Kiev, y que existe en el sur y en el este una mayoría pro-rusa que se indignó con los acontecimientos y con la forma de actuar de los europeístas. Pronto giraron sus cabezas hacia Moscú, donde Putin, en una estrategia más defensiva que imperial, decidió hacer todo lo posible por mantener su presencia en Crimea (donde hay una gran base naval rusa). Además el Gobierno ruso acogió a Yanukovich y cortó el gas a Ucrania, país al cual le reclaman varios pagos no efectuados.

3- La extrema derecha y los neonazis juegan un rol fundamental en las protestas
Desde las redes sociales, y en mucha menor medida desde la prensa tradicional, se alerta continuamente de que en Ucrania los fascistas y ultraderechistas (no son lo mismo) campan a sus anchas. Cuentan los periodistas que tras las protestas y acampadas podían verse a neonazis de Svoboda (partido que forma parte del Gobierno pro-occidental) patrullar la ciudad con porras y pistolas. Ante esta situación los pro-rusos, admiradores de la antigua URSS, han sacado a relucir una retórica anti-fascista y han desempolvado viejos símbolos soviéticos. Lo pro-ruso y lo comunista se entremezcla para plantarle cara a los nazis, mientras ex-combatientes del Ejército Rojo entonan el 'No Pasarán'. 

Ante todo esto la izquierda y los progresistas en general aplauden sin matices, mientras la mayoría no se aclara y duda en posicionarse. Los trotskistas y algunas voces de la izquierda echan mano de su viejo "Ni Moscú ni Washington" y, pese a que condenan los ataques de extremistas aclaran que "Putin tampoco es un santo". Una forma de escurrir el bulto y ser cómplice del imperialismo norteamericano, para variar. La derecha española (e internacional), así como la prensa, se alinea con las proclamas de la Casa Blanca y apenas comenta el auge del neofascismo en Ucrania.

Los neofascistas, agrupados en el Sector Derecho (Pravy Sektor) y en Svoboda, han tenido una importancia clave en las protestas. No solo han difundido y arropado el discurso pro-europeo y anti-ruso, sino que han colaborado y sido protagonistas de la resistencia armada contra la policía del anterior régimen. Eran ellos los que atacaban a los antidisturbios, montaban barricadas y robaban armamento. Probablemente si hubiesen sido más numerosos y fuertes hubiesen tomado el poder mediante un golpe violento, y no relativamente pacífico y blando como ha sido el caso.

Su discurso se basa principalmente en el anti-rusismo, el anti-comunismo (ambas muy ligadas)

Por sus actitudes y su colaboración en el derrocamiento de Yanukovich, el partido neo-nazi Svoboda fue recompensado con los ministerios de agricultura y ecología, y rechazó el ministerio del interior. También se le adjudicaron la vicepresidencia y la fiscalía. Es decir, en plena Europa, en pleno siglo XXI, tenemos un Gobierno conservador y pro-capitalista que gobierna con nazis. Párense a pensarlo. No se trata de gente simplemente extremista o xenófoba, no es un partido de ultraderecha como el Front National, es un partido nazi, tal cual. Nazi en su organización (muy disciplinada, violenta y jerarquizada), en sus actos (matan, amenazan, hacen continua apología de la violencia...) y en sus referentes históricos (adoran a Stepan Bandera, ucraniano que colaboró activamente con Hitler contra la URSS, aunque también se opuso a los alemanes en un alarde de nacionalismo). Promueven el terror antisemita forzando a muchos judíos ucranianos a abandonar sus casas o a huir del país (contaba Russia Today que la emigración de ucranianos a Israel ha aumentado un 129% en los últimos meses).

Estos nazis no son mayoritarios ni controlan el Gobierno en su totalidad, pero desde luego que tienen mucho peso. Ahora bien, no hay que darles un protagonismo que no tienen. Desde la izquierda se suele escuchar que el ejército ucraniano y el Gobierno de Kiev son fascistas, y que Occidente "está financiando a nazis". Hay que tener mucho cuidado y hacer matices: hay fascistas en el Gobierno y desde luego que hay milicias nazis "cazando separatistas y comunistas", pero Ucrania no está gobernada por fascistas. El propio Pravy Sektor amenazó hace poco con tomar el Parlamento por sus disputas con el Gobierno.

Su soporte es el campesinado rural y las clases medias, como suele ocurrir con los partidos más reaccionarios. Sacan la mayoría de sus votos del este (zona predominantemente pro-europea) y no cuentan con simpatías entre los pro-rusos como es lógico. En total tienen el apoyo del 10% de los ucranianos (que no es poco para un partido neonazi), y llegan a más del 30% en ciertas regiones:
Porcentaje de votos al partido neonazi Svoboda, 2012

4- Occidente apoya al Gobierno golpista
Y lo hace básicamente por intereses geopolíticos. EEUU, que se considera a sí mismo el guardian del orden mundial (un orden establecido precisamente por EEUU a través de la fuerza), no consiente que en plena Europa un país de tanta trascendencia como Ucrania pueda ser cercano a Rusia. Por eso desde el primer atisbo de protestas apoyaron el derrocamiento del presidente Yanukovich y el establecimiento de un régimen favorable a Europa y sobretodo a Washington.

A la cola de EEUU, como siempre, está Europa occidental. En política exterior solemos ser arrastrados por las posiciones estadounidenses, salvo casos aislados (como podría ser Irak). Europa acompaña a EEUU en su anti-comunismo, en sus ataques contra Venezuela, en las sanciones contra Irán, en la amistad con las petromonarquías del Golfo Pérsico, en sus enfrentamientos con Rusia y sus aliados etc.

Sin embargo el nuevo Gobierno ucraniano (que recordemos es ilegal y está compuesto por nazis en ciertos sectores) parece ser más favorable a EEUU que a los intereses europeos. En una conversación filtrada por Rusia, la secretaria de Estado adjunta y responsable de Estados Unidos para Europa,Victoria Nuland, decía lo siguiente:  "Sería genial, creo, ayudar a arreglar esta cuestión y hacer que la ONU ayude a arreglarla, y, ya sabe, que se joda la UE ('fuck the EU')". Y añadía: "No creo que Klitschko debiera ir al gobierno (...) No creo que sea una buena idea". La conversación era con el embajador de Washington en Kiev, Geoffrey Pyatt. 
Queda claro que Europa está siendo el perrito faldero de EEUU y que los yankis se burlan a escondidas de los dirigentes europeos. A uno, en tanto que europeo y europeísta, le da bastante vergüenza esta situación. Nuland afirma también que Klitschko, que era el candidato de Angela Merkel para el Gobierno ucraniano, no debería entrar en el ejecutivo. En su lugar el Gobierno contó con una mayoría de miembros de Batkivshchyna, partido favorito de Obama. Mientras, las grandes empresas alemanas criticaron las sanciones estadounidenses, y Merkel se lo hizo saber a los dirigentes norteamericanos. Vemos que se producen contradicciones en la alianza yankieuropea, como no podía ser de otro modo al tratarse de decenas de países con intereses en cierta medida diversos.

Otra cosa que podemos extraer de la conversación entre Nuland y Pyatt es hasta qué punto Washington se cree con derecho a decidir los destinos de los países. La forma en la que hablan de "arreglar la cuestión" (o sea, crear una situación favorable a los intereses estadounidenses) y la "sugerencia" de que Klitschko no forme parte del Gobierno (cosa que ocurrirá realmente) recuerda a situaciones semi-coloniales. Ningún demócrata ni ninguna persona que tenga esperanzas en el derecho internacional, y que por tanto reniegue del poder de un puñado de potencias, puede aceptar esto. La actitud de la Casa Blanca es totalmente contraria a la soberanía nacional y a la igualdad entre Estados, principios básicos del ordenamiento jurídico internacional (ordenamiento con el cual EEUU se limpia el culo, por cierto).

Pero, ¿por qué tantos países se interesan por Ucrania? La importancia de Ucrania radica en primer lugar en su posición a caballo entre Rusia y Europa. Además, controla gran parte de la costa del mar negro y cuenta con tierras cultivables muy productivas (que China se está encargando de comprar a gran escala). Pero su importancia fundamental deviene de que su ubicación permite disponer de acceso a zonas importantes, a la vez que negar recursos a un contendiente (especialmente el gas). 

5- Rusia tiene intereses en Ucrania, pero su papel es básicamente defensivo
Tanto desde cierta izquierda como desde los medios de masas se sugiere o dice explícitamente que Putin es un imperialista y que su papel es conquistar países al más puro estilo yanki. Esta es una visión muy occidental: estamos tan acostumbrados a la brutalidad y la injerencia estadounidense que nos creemos que todas las potencias actúan así por naturaleza.
Pero resulta que el rol de Rusia, y también el de China, no es tanto imperialista sino más bien defensivo. Son países que no quieren tener a su oponente norteamericano a las puertas y como es lógico y legítimo se defienden. Esto al margen de que las economías rusa y china sí puedan ser imperialistas (es decir, sí puedan necesitar expandirse mucho más allá de sus países), pero eso no parece traducirse en un rol internacional agresivo por el momento.


Presencia militar estadounidense en Europa
Por otro lado, Putin, que representa a la derecha conservadora rusa, le está dando verdaderas lecciones de derecho internacional a Obama y a los occidentales que se creen con potestad para meter sus zarpas en cualquier parte del mundo. Su discurso en defensa de la soberanía de Crimea fue memorable. En referencia al imperialismo occidental dijo: 
"Actúan como les gusta: aquí y allá, usan la fuerza contra Estados soberanos, crean coaliciones con base en el principio de 'Si no estás con nosotros, estás contra nosotros'. Para que esta agresión parezca legítima, obligan a las organizaciones internacionales producir los acuerdos necesarios, y si por alguna razón esto no funciona, simplemente ignoran el Consejo de Seguridad de la ONU y a la ONU en general".
Se agradece una voz fuerte en la escena internacional que diga estas cosas y deje en evidencia a la injerencia yankieuropea. Todo esto sin perjuicio de que Putin no sea en absoluto un referente de la humanidad progresista ni, lógicamente, de los comunistas. Pero siempre está bien avanzar a un mundo multipolar (varias potencias, poder repartido) que quedarnos en un mundo unipolar con EEUU a la cabeza.

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