viernes, 18 de abril de 2014

¿Existe la casta política?


En los periodos de crisis la gente se cabrea. Es perfectamente comprensible. Primero, se cabrean por la pésima situación económica que les sacude, hundiéndoles aún más en la miseria (lo que ocurre con las clases populares) o bien privándoles de un futuro que creen merecer y acercándoles a la pobreza y la precariedad (lo que ocurre con la clase media). Segundo, se cabrean porque ven que la crisis la están pagando los de siempre: los de abajo, los trabajadores, las clases medias, los funcionarios etc.

Y cuando alguien está cabreado, le urge echarle la culpa de sus males a otros. Solemos percibir las crisis económicas como fenómenos naturales que simplemente surgen y contra los que nada se puede hacer. "A ver si pasa ya la puta crisis", dicen, como si fuese una tormenta. Pero al mismo tiempo sentimos la necesidad de culpar a alguien.

No es muy frecuente que la gente identifique realmente a los culpables de la crisis o, si lo hacen, no les dan toda la importancia que merecen. Pero no se preocupen: siempre hay chivos expiatorios, colectivos a los que culpar de nuestros males. En ciertas circunstancias son los inmigrantes (como los subsaharianos o los latinoamericanos) o las minorías étnicas (como, antaño, los judíos o quién sabe si en un futuro no muy lejano los chinos).

Pero en España no tenemos minorías étnicas significativas y satanizadas, y los inmigrantes hace tiempo que están volviendo a sus países (de hecho, los que emigramos ahora somos nosotros). ¿A qué echarle la culpa entonces? Fácil: a la llamada casta política.

¿Qué es eso de la casta (o clase) política? Supuestamente sería un grupo gobernante que se enriquece a costa del pueblo, que es naturalmente corrupta y que trabaja para sí misma. Sus componentes: los diputados, los senadores, los miembros del Gobierno (nacional, pero también autonómico y local) y los asesores y ayudantes de todos estos.

Toda esa gente, unas 160.000 personas según los cálculos más coherentes, nos domina y explota. Son todos corruptos y los que no lo son es porque no tienen la oportunidad. Se agrupan en partidos políticos que buscan no la consecución de sus principios ideológicos (que también, pero poco), sino su propio beneficio. Además, aunque aparentan enemistad entre ellos, los políticos guardan cierta complicidad entre ellos dado que en el fondo sus intereses son los mismos: vivir del cuento, robar todo lo posible etc.

Se establece así una confrontación entre la casta política y la ciudadanía. Esta última estaría compuesta por el resto de la sociedad, desde el más rico hasta el más pobre, desde el desahuciado hasta el banquero que le desahucia.

Sin embargo la composición de esta confrontación (por supuesto ficticia) varía según quién la denuncie. Cuando es la izquierda la que denuncia a la casta política suele hacerlo especificando que la casta está compuesta por ricos y que trabaja para estos (es el caso de un partido como Podemos). La derecha, por su parte, suele criticar a la casta por sus ataques contra los empresarios (impidiendo la creación de un mercado libre y realmente competitivo) y por los excesivos impuestos que nos imponen. Además, los liberales están encantados de que cada vez más gente crea que los políticos buscan su propio beneficio porque es precisamente lo que ellos postulan: que cada individuo busca su propio beneficio sin apenas importar lo demás. Otra victoria más de la ideología liberal.

Ahora que el lector ya sabe qué es la casta política es momento de responder a la pregunta que plantea este artículo: ¿existe realmente la casta política?

Podemos definir casta o clase como un conjunto de individuos con características similares y que defienden los mismos intereses.

¿Tienen todos los políticos, o al menos la mayoría, características similares? Parece evidente que no. ¿Qué puede tener en común Cayo Lara (Izquierda Unida), que es agricultor, con una señora rica madrileña como Ana Botella? Mientras el primero decide bajarse el sueldo la alcaldesa de Madrid se lo aumenta, a la vez que muestra su desinterés e incompetencia en el mundo político. ¿Qué comparte alguien como Aznar con Julio Anguita? El derechista invadió Irak, promovió la desigualdad económica y se fue a una empresa que el mismo privatizó para forrarse. Anguita manifestó su rechazo total a la guerra de Irak (en la que perdió un hijo), lucha por la igualdad económica y renunció a su pensión de diputado al acabar su cargo.

Creo que es evidente que no podemos hablar de "los políticos" en general, dada la enorme divergencia que existe entre ellos. Ni todos roban (quienes lo hacen se concentran especialmente en los partidos del sistema), ni todos piensan igual. Esto es bastante evidente para cualquier persona que se pare a pensar un poco, pero me temo que muchos prefieren hablar a lo loco sin reflexión alguna.

¿Los políticos tienen los mismos intereses y los defienden en conjunto? Dado que unos denuncian la corrupción y abogan por bajarse sus propios salarios mientras que otros ocultan y apoyan a sus corruptos y buscan incansablemente la ganancia económica, creo que no es el caso. No existe un interés compartido por los más de 100.000 políticos (diputados, senadores, concejales, alcaldes...) que hay en este país. Nadie puede siquiera pensar que Gordillo o Alberto Garzón compartan intereses con Bárcenas o Rita Barberá; mientras unos luchan por transformar la sociedad otros quieren simplemente enriquecerse y mantener un sistema del que se aprovechan. Es tan ridículo que no debería ser necesario escribirlo.


Por último, cabría preguntarse si el origen de nuestros males (sociales, económicos, políticos...) está en los políticos. Es decir, ¿bastaría con cambiar a nuestros malos e incompetentes políticos por otros honrados y eficientes?

Sin duda sería un paso importante, pero no olvidemos que aunque cambiemos a los políticos (lo cual recordemos puede hacerse cada cuatro años) seguirán existiendo sujetos a quienes solo les mueve el ánimo de lucro. Hablo por supuesto de los banqueros y la patronal. Cuando un banco te desahucia o no te da créditos, o cuando un empresario te explota, no es la 'casta política' la que está obrando, sino el sistema económico imperante (el capitalismo). El lector sabrá que gran parte de sus males vienen de la esfera económica más que de la política.

De hecho, la mayor parte de los casos de corrupción se deben a la acción corruptora de grandes empresas y magnates. Tenemos varios casos de empresarios que han financiado de forma ilegal (a veces legal) partidos políticos para que después estos aprueben políticas favorables a sus intereses. Muchos concejales fueron directamente sobornados a cambio de recalificaciones de terrenos durante el boom inmobiliario español.

Otra forma de soborno del poder económico al poder político es la que se lleva a cabo mediante los medios de comunicación. La amenaza de quienes financian los medios es clara: o trabajas para mí o te pongo a la prensa (y por tanto a la opinión pública) en contra. Es un tipo de corrupción indirecta y al parecer bastante eficaz.

Por tanto, no basta con conseguir que nuestros políticos vayan en transporte público o en bici al congreso, ni que dimitan con mayor facilidad, sino que lo fundamental es cambiar la estructura económica. Es que el sistema capitalista, ese que según algún despistado funciona mejor con un Estado mínimo, necesita un Estado manejable que ejecute políticas a su favor. De ahí proviene el sometimiento de la esfera política a la económica.

¿Quiere decir esto que los problemas políticos se acabarán en un sistema económico justo? Evidentemente no. Seguirá existiendo corrupción y algunos políticos efectivamente seguirán buscando su propio interés, pero no cabe duda de que será más fácil que la política se someta a la voluntad popular y no al interés de cuatro ricachones.

2 comentarios:

  1. En una frase: No existe clase política, existen políticas de clase.

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  2. Me gustan mucho tus artículos y tu forman de redactar, muy sencilla, al grano, muy didáctica y atractivo para el lector. Es una forma genial de concienciar al proletariado y de aprender a comprender el sistema en el que viven y cuales son el origen de las causas (el capitalismo).

    Siempre comparto tus artículos con mis compas y amigos para que aprendan y adquieran conciencia de clase. Sigue escribiendo siempre que eres bastante bueno, la conciencia y el conocimiento son nuestro mejor arma. Con tus escritos armas al pueblo.

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