miércoles, 27 de marzo de 2013

Teoría y práctica

A menudo se nos presenta la filosofía como algo aburrido y complejo. Nos hacen creer que un filósofo es un tipo que se pasa el día meditando mientras se acaricia la barba y que escribe libros infumables que a su vez solo pueden ser comprendidos por otros eruditos. En la época del comunista italiano Antonio Gramsci ocurría lo mismo: la gente de a pie creía que la filosofía estaba reservada para los estudiosos y los viejos sabios. Gramsci, que entre otras cosas era filósofo, se rebeló contra esta situación y dijo lo siguiente:
"Hay que destruir el prejuicio, muy difundido, de que la filosofía es algo muy difícil por el hecho de ser la actividad intelectual propia de una determinada categoría de científicos especialistas o de filósofos profesionales y sistemáticos. Por consiguiente, hay que empezar demostrando que todos los hombres son filósofos."
Todos los hombres, a su manera, son filósofos en tanto meditan sobre problemas fundamentales. Cuando una señora está sentada esperando el autobús y se pregunta por qué el mundo es como es, está siendo filosofa. Cuando unos jóvenes se ponen a charlar, en medio de un parque, sobre el significado de la vida y de la muerte, están siendo filósofos. 

Y sin embargo, no es a este tipo de filosofía a la que se refería Gramsci. El revolucionario italiano era marxista, y por tanto creía en lo que se ha venido a denominar filosofía de la praxis. Filosofía de la práctica. No se trata de un modo de pensar que busque darle interminables vueltas a eternos problemas. No se trata de tumbarse en un diván a reflexionar sobre si Dios existe o no, siempre especulando y construyendo castillos en el aire. No se trata de reflexionar sobre la moral contemporánea mientras tomas un café y analizas las ideas que reinan en la actualidad. No. Todo eso se lo dejaremos a los filósofos que solo se entienden entre ellos y que están totalmente desvinculados de la vida real, por muy interesantes que puedan ser a veces sus reflexiones.

El pensamiento materialista y el pensamiento idealista
En el lenguaje cotidiano ser materialista significa sentir un especial aprecio por las cosas materiales. Se utiliza como adjetivo despectivo contra quienes creen que la felicidad proviene especialmente de la compra de bienes y servicios, especialmente los de lujo. En cuanto a ser idealista, a menudo se define como ser una persona que cree en unos ideales utópicos y que se deja llevar por ellos sin tener en cuenta la realidad.

Le pediré al lector que deje de lado ambas concepciones. Para comprender la relación entre teoría y práctica debemos antes comprender el materialismo y el idealismo. Nuestras concepciones de ambos conceptos están muy lejos de las que he descrito más arriba, tal y como lo vamos a ver de inmediato.

En el mundo existen dos tipos de pensadores: los materialistas y los idealistas. Los primeros consideran que es lo material lo que determina lo espiritual y los segundos consideran que es lo espiritual lo que determina lo material. Los materialistas creen que el Hombre creó a Dios y los idealistas creen que Dios creó al Hombre. Los materialistas creen que la economía en última instancia determina la ideología, la estructura política, la religión... y los idealistas creen que son las ideas las que producen los cambios económicos. Por ejemplo, Max Weber consideraba que el protestantismo era una de las principales causas de la aparición del capitalismo. A eso los materialistas respondemos que el protestantismo es sencillamente la consecuencia de la introducción del capitalismo, y que a la vez esta forma de pensar acelera el desarrollo económico del sistema.

Karl Marx dijo: "No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia." Es decir, que es la realidad material (económica, social, familiar...) la que determina el pensamiento. No entendamos esto de un modo mecanicista; no queremos decir que a tal situación material corresponda obligatoriamente una situación ideológica/espiritual. El mundo de las ideas también interviene en lo material, además de ser muy complejo y estar determinado por millones de situaciones y hechos que dificilmente podríamos estudiar totalmente.

A los idealistas deberíamos preguntarles de dónde provienen las ideas. ¿Caen del cielo? ¿las pone Dios en nosotros? A menudo oímos en ciertos círculos que los alemanes son expansionistas por naturaleza, y esa sería la causa su actitud reciente hacia el resto del continente europeo. Los materialistas replicamos que esto se debe sencillamente a que la economía alemana está enfocada hacia afuera, hacia las exportaciones. También creen algunos estadounidenses que son el pueblo elegido por algún tipo de ser todopoderoso y que por eso tienen el papel de expandirse. Nada de eso; las políticas imperialistas de EEUU se deben a sus necesidades económicas. Algo parecido pasaba con el Imperio Romano.

Hay muchas personas que no son ni idealistas ni materialistas, sino que dependiendo de una situación u otra adoptan una de las dos posturas.

En definitiva y para resumir:
  • Los materialistas consideramos que la materia existe más allá del pensamiento y que las ideas provienen, en última instancia, de la realidad material. (Ejemplo: fue el hombre quien creó a Dios)
  • Los idealistas consideran que es el pensamiento el que crea la materia, y que esta no necesariamente existe sino que es posible que sea producto de la imaginación. Creen que las ideas (que no se sabe de dónde vienen) son el motor de la Historia. (Ejemplo: las ideas protestantes crearon el capitalismo)
La relación entre la teoría y la práctica
"Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo." ¿A qué se refería exactamente Karl Marx cuando pronunció esa frase? ¿Quiso decir que había que centrarse en transformar el mundo y dejar de interpretar su funcionamiento? ¿Pretendía dejar de lado la teoría y centrarse en la práctica?

Nada de eso. En esta famosa consigna no se encuentra un desprecio por la teoría ni un especial amor por la práctica, sino la unión de ambas. Se trata de no limitarse a la teoría dejando de lado la práctica. Y no solo eso; se trata de someter la teoría a la práctica. ¿Y para qué poner la teoría -las ideas- al servicio de la práctica -la acción-? Pues sencillamente para el problema fundamental a la hora de actuar: saber cómo hacerlo de forma correcta. Si quieres que algo te salga bien debes conocer cómo funciona ese algo, y eso sólo es posible si lo pruebas. Si quieres conocer el sabor de una pera tienes que probarla. 

Si quieres saber cómo hacer una revolución tienes que estudiar el mundo que quieres revolucionar. ¿Debe ser violenta o pacífica? ¿Debo unirme a los pequeños empresarios o no? ¿Debo realizar la revolución mediante reformas o derrocando lo existente con un golpe de fuerza? Todas esas preguntas solo pueden ser respondidas estudiando la Historia (es decir, estudiando la práctica de otras épocas), manifestándose y observando el nivel intelectual de las masas, viendo cual es el carácter de los actores políticos contra-revolucionarios... 

Pero dejemos que hable Mao, que se explica mucho mejor que yo:
"Si el hombre quiere obtener éxito en su trabajo, es decir, lograr los resultados esperados, tiene que hacer concordar sus ideas con las leyes del mundo exterior objetivo; si no consigue esto, fracasa en la práctica. Después de sufrir un fracaso, extrae lecciones de él, modifica sus ideas haciéndolas concordar con las leyes del mundo exterior y, de esta manera, puede transformar el fracaso en éxito: he aquí lo que se quiere decir con "el fracaso es madre del éxito" y "cada fracaso nos hace más listos"
Las ideas correctas provienen de la participación y el estudio del mundo material. Dijimos antes que somos materialistas, y que estudiamos el mundo desde la idea de que lo material precede a lo espiritual (a lo teórico, a las ideas). Por tanto es lógico que creamos que la práctica precede a la teoría. A su vez, probamos la teoría y, en función de los resultados obtenidos la modificamos o la mantenemos. Por ejemplo: existía la teoría, en la URSS, de que el capitalismo en ningún caso puede ser restaurado en un país socialista. Al ver que esto no se cumple en la práctica los comunistas hemos modificado nuestra teoría, que antes era errónea. La relación entre teoría y práctica se materializa en un circulo vicioso tal que este:


La práctica nos lleva a la teoría, que volvemos a llevar a la práctica, con lo cual modificamos la teoría, y de nuevo volvemos a la práctica... y asi ad infinitum. No existe otra forma de construir una teoría efectiva y que funcione.

Por tanto para tener una teoría correcta sobre algo que se quiere cambiar antes hay que participar en ello. Debemos partir siempre de la base del conocimiento científico del mundo, y de ahí extraer una teoría correcta y realista. Por eso dijo Lenin que "no hay teoría revolucionaria sin práctica revolucionaria". Por eso dijo Rosa Luxemburgo que "toda la fuerza del movimiento obrero moderno descansa sobre el conocimiento científico." Antes de aclarar todo esto con ejemplos pondré otra cita de Mao:
"El que sea verdad o no un conocimiento o teoría no se determina mediante una apreciación subjetiva, sino mediante los resultados objetivos de la práctica social. El criterio de la verdad no puede ser otro que la práctica social."
Algo no es cierto porque tú creas que es cierto. Algo es cierto si se confirma en la práctica, en lo real. Por ejemplo, el que tú creas que mañana va a llover no significa que mañana va a llover.  Por mucho que la derecha insista en que la austeridad nos sacará de la crisis, esto no es verdad. Aquí lo importante es lo que acontece en la práctica, en la realidad material, no lo que alguien piensa o dice. 

Quizás el lector esté un poco perdido. Veamos algunos ejemplos sobre la relación entre la teoría y la práctica.

Imaginemos que estamos en un grupo de chicos y queremos ligar con chicas. ¿Cómo podemos seducirlas? Algunos tienen ya una teoría sobre cómo ligar, gracias a un amigo que hace unos años ligó. Así que vamos a la discoteca y ponemos en práctica la teoría de nuestro amigo. ¡Pero todos fracasamos! ¿Porqué? Porque hemos utilizado una teoría -la de nuestro amigo- que no se corresponde con la realidad material. Hemos utilizado una teoría que ya no nos sirve, se ha quedado anticuada. Es que las chicas ya no son como hace unos años. Así que sencillamente volvemos a la discoteca y probamos diversos métodos de ligar. Al día siguiente volvemos a intentarlo, esta vez con las nuevas enseñanzas que la práctica nos ha brindado. Ahora algunos ligan. Un año después de ir día tras día de fiesta para ensayar el arte de la seducción, todos ligamos con facilidad. ¿Qué ha ocurrido? Hemos construido una teoría sobre cómo ligar basada en la práctica constante, y que por tanto funciona. (No se me ocurre mejor momento para recordar aquel amigo que con 15 años nos dice con aire de superioridad que a ligar se aprende ligando. ¡Tenía razón!)

Traslademos esto a la revolución, un ejemplo mucho más complejo. Imaginemos que estamos en un grupo de revolucionarios y que queremos, obviamente, hacer una revolución. ¿Cómo podríamos? Uno de nosotros dice que ya tenemos la teoría correcta: la de Lenin y los bolcheviques. Esa revolución triunfó antes y  por lo tanto no hay motivo para que no triunfe ahora. Así que hacemos una revolución como Lenin, pero fracasa. ¿Porqué? Porque hemos utilizado una teoría que corresponde a la práctica de la Rusia de 1917, ¡y estamos en la España de 2013! Las condiciones materiales han cambiado, y como dijo Karl Liebknecht, "si las condiciones cambian en 24 horas hay que cambiar la táctica en 24 horas". Tras una nueva reunión decidimos sacar lo bueno de Lenin y tirar lo que no nos sirva, participar en las movilizaciones, estudiar lo que pasa en países hermanos como Grecia, analizar la actitud y la evolución de las masas, crear medios alternativos en Internet, promover el internacionalismo, rechazar el reformismo y el izquierdismo, reconstruir un Partido Comunista acorde a nuestros tiempos y, en definitiva, hacer un análisis concreto de la situación. Esto no nos asegura la victoria (influyen tantos factores que daría para escribir un libro), pero sin duda es el único modo de lograrla. El revolucionario debe huir de los dogmas y analizar la realidad (y participar en ella). Según Marx:
"¡en qué grave falta se incurre cuando se quiere volver a imponer a nuestro Partido como dogmas ideas que, si en otro tiempo tuvieron un sentido, hoy ya no son más que topicos en desuso!"
Pese a lo que se dice de nosotros -no sé muy bien por qué- los comunistas somos de todo menos dogmáticos. Nuestro lema es "¡abajo el dogmatismo! ¡viva el análisis concreto de la situación concreta!" No conocemos otra forma de actuar que no sea a partir de una teoría sacada de la práctica. Desechamos cualquier teoría anticuada y que no sirva para la práctica, sea de Marx, de Lenin o de quien sea.

Veamos un último ejemplo. Yo tengo un blog, y deseo que mis lectores comprendan con facilidad lo que escribo. Así que decido escribir como Lenin. Yo entiendo a Lenin y tengo la teoría de que mis lectores también. Pero comienzo a recibir mensajes de lectores que dicen no entender casi nada de lo que escribo. La práctica ha desmentido mi teoría. Así que cambio la teoría, y comienzo a escribir todo con un lenguaje común y con muchos ejemplos cotidianos al alcance de todos. Ahora sí que los lectores me entienden. He conseguido mi objetivo -que mis lectores comprendan con facilidad lo que escribo- adaptando mi teoría a la práctica. Si de pronto me empezasen a leer personas de 13 años tendría que adaptarme a la nueva realidad y modificar mi forma de escribir una vez más. Es tan sencillo como aprender de los errores. "El error es la madre del éxito si aprendemos de él".

Resumiendo:

  • El objetivo de los marxistas no es simplemente conocer el mundo, sino también transformarlo. Por eso Gramsci llamaba al marxismo filosofía de la praxis.
  • Para lograr una teoría transformadora correcta debemos estudiar y participar en la práctica. "Si quieres conocer el sabor de una pera debes darle un mordisco" (Mao)
  • La teoría está subordinada a la práctica. Las ideas correctas provienen de la práctica social. Para saber cómo ligar debes ir a practicar el arte de la seducción, para saber cómo hacer una revolución debes practicar el arte de la revolución etc.
  • El marxismo es antidogmático: niega toda idea que no sirva para la práctica, para la transformación del mundo.
Practicismo y teoricismo
No todos los comunistas comprenden bien la relación entre teoría y práctica. Y la consecuencia de esto, entre otras muchas cosas, es que a veces actúen de forma contraproductiva. Para finalizar el artículo hablaremos de los practicistas y de los teoricistas.

Los practicistas sienten una especie de amor por la práctica. Creen que lo importante es actuar, actuar y actuar. Huyen de la teoría como de la peste. La mejor forma de hacer algo es haciéndolo sin rodeos, dicen. Están siempre en primera línea en manifestaciones, huelgas y barricadas, pero olvidan la importancia de la teoría. Admiran los movimientos espontáneos, ya que lo importante es el movimiento, no enfrascarse en luchas ideológicas. 

En 1902 Lenin tuvo un enfrentamiento teórico con algunos comunistas rusos que hacían un culto a la espontaneidad. El líder bolchevique explicó que era una tarea fundamental combatir contra quienes no le dan importancia a la teoría, ya que la conciencia de clase solo puede ser traída desde fuera (no cae del cielo).

"Nuestra tarea, la tarea de la socialdemocracia [de los comunistas], consiste en combatir la espontaneidad, en apartar el movimiento obrero de este afán espontáneo del tradeunionismo [lucha por mejoras económicas], que tiende a cobijarse bajo el ala de la burguesía, y enrolarlo bajo el ala de la socialdemocracia revolucionaria. La frase de los autores de la carta "economista", de que ningún esfuerzo de los ideólogos más inspirados podrá desviar el movimiento obrero del camino determinado pro la interacción de los elementos materiales y el medio material equivale plenamente, por tanto, a renunciar al socialismo."
Dejar a un lado la teoría y alabar la práctica por la práctica equivale a renunciar al socialismo. Y no solo eso: si dejamos que los movimientos espontáneos vayan "por libre", sin influencia de los comunistas, abrazarán necesariamente la ideología burguesa:
"Pero, preguntará el lector: ¿por qué el movimiento espontáneo, el movimiento por la línea de la menor resistencia, conduce precisamente al predominio de la ideología burguesa? Por la sencilla razón de que la ideología burguesa es, por su origen, mucho más antigua que la ideología socialista, porque su elaboración es más completa y porque posee medios de difusión incomparablemente mayores"
La práctica espontánea, como puede ser una huelga o una acampada basada en la desobediencia civil, no conduce necesariamente a una teoría revolucionaria. Sin un Partido que extienda la conciencia revolucionaria no habrá revolucionarios. Las ideas, recordemos, no caen del cielo. Los practicistas caen en un tremendo error cuando menosprecian la teoría y se entregan de lleno a la práctica.

Luego están los teoricistas, que vienen a ser algo así como comunistas que sienten amor por la teoría y que están desvinculados de la práctica. Conocen los libros de Marx, Engels y Lenin de memoria pero no sabrían aplicarlos a la práctica. No tienen la capacidad de analizar la realidad y suelen caer en el sectarismo: creen que sólo ellos tienen razón y replican a todo con citas de autores marxistas del siglo pasado. Practican algo así como un culto a los libros. Alan Woods, marxista estadounidense, les compara con aquel que sabe cómo nadar pero que no nadará jamás: 
El sectario es como un hombre que quiere aprender a nadar leyendo libros de natación. Aprende de memoria todo sobre el estilo y puede dar una lección completa sobre el arte de la natación, con diagramas sobre anatomía, ecuaciones sobre la resistencia al agua, un termómetro para medir la temperatura correcta del agua, etc. pero cuando llega el momento de sumergirse siente un repentino rechazo, se queja de que el agua está demasiado fría, las condiciones no son las correctas y cientos de razones más le impiden nadar. 
Sin embargo, cuando este hombre ve a otro que realmente está nadando en el agua, su indignación no conoce límites: “¡Esto es intolerable! Ese hombre está utilizando un estilo equivocado, no debería nadar. Yo debería estar en su lugar. Estoy seguro de que yo lo podría hacer mucho mejor —¡sólo con que pudiera mantenerme en el agua!—.” Por supuesto, estas personas nunca aprenderán a nadar de verdad.

 ¿Para qué nos sirve una teoría desvinculada de la práctica? ¡Para absolutamente nada!

Lenin, en un escrito de 1920 (Tareas de la juventud comunista), hace una crítica parecida contra los teoricistas que aprenden libros de memoria pero que están desarmados frente a la práctica.
Uno de los mayores males y calamidades que nos ha dejado en herencia la antigua sociedad capitalista, es un completo divorcio entre el libro y la vida práctica, pues teníamos libros en los que todo estaba expuesto en forma perfecta, pero en la mayoría de los casos no eran sino una repugnante e hipócrita mentira, que nos pintaba un cuadro falso de la sociedad capitalista. 
Por eso, sería una gran equivocación limitarse a aprender el comunismo simplemente de lo que dicen los libros. Nuestros discursos y artículos de ahora no son simple repetición de lo que antes se ha dicho sobre el comunismo, porque están ligados a nuestro trabajo cotidiano en todos los terrenos. Sin trabajo, sin lucha, el conocimiento libresco del comunismo, adquirido en folletos y obras comunistas, no tiene absolutamente ningún valor, porque no haría más que continuar el antiguo divorcio entre la teoría y la práctica, que era el más nocivo rasgo de la vieja sociedad burguesa.
Los que practican el culto a los libros, a la teoría, no pueden en ningún momento hacerse llamar comunistas. 

Las ideas correctas vienen de la práctica, no de los libros. Otra cosa es que la teoría marxista del siglo XX o del siglo XIX pueda, en mayor o menor medida, ser actual. En ese caso la utilizaremos para cumplir nuestra tarea histórica: la revolución socialista, la construcción de una democracia real. Pero si la teoría está anticuada entonces la tiramos a la basura sin dudarlo. No podemos enfrascarnos en viejos dogmas mientras el mundo agoniza.

Comprender la relación entre teoría y práctica es fundamental para todo revolucionario.

Para complementar este artículo le recomiendo al lector dos sencillos y básicos escritos de Mao:  Sobre la práctica y ¿De dónde vienen la ideas correctas?






5 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho tu entrada, excepto por la explicación que das para mostrarnos que la práctica basada en una teoría erronea no funciona poniendo el ejemplo de los ligues, como si lo receptiva que sea una chica según la seducción estuviera sujeta a un estudio científico, cosa que "si" pasa con la sociedad.

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  2. ¡Excelente artículo! Sencillo y muy bien explicado. Enhorabuena.

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  3. No sé si reír o llorar con eso de que la relación entre teoría y práctica sea algo importante, una innovación o que tengan que venir los comunistas a decirlo/sean de los pocos que lo dicen así.

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  4. Creo que hay que tener cuidado con ciertos presupuestos que se utilizan al invocar el materialismo. Podemos inferir del artículo que ante un situación material Y, pasamos automáticamente a pensar X y que encima que se puede predecir a partir únicamente de una situación material concreta. Yo efectivamente creo que lo material determina el pensamiento, pero no creo en una unidireccionalidad absoluta. Creo que la situación material de nuestros padres por ejemplo también han condicionado el imaginario colectivo que actualmente también nos está afectando. O las instituciones que tenemos son cristalizaciones de situaciones materiales previas que han condicionado la naturaleza de las mismas.
    En segundo lugar no creo que hace falta un análisis de las situaciones materiales para entender la conciencia ya que como decía Foucault "Por bién que se diga lo que se ha visto, lo visto no reside jamás en lo que se dice" Creo que los discursos jamas se agotan en el sentido de que no describen absolutamente(por muy centíficos que sean), describen bien o mal según lo que previamente queramos explicar. Así todo ámbito concreto tiene infinitas caras para hablar de él. Lo importante no es lo que se dice, sino si lo que se dice sirve para lo que se quiere. Lo que sí creo es que hay situaciones materiales dentro de sistemas productivos que hacen objetivamente injustas unas relaciones dentro de una sociedad, pero eso no tiene que ver necesarimente con la conciencia de clase.

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  5. El otro día tuve una conversación bastante larga y con bastante puteadas y gritos respecto de la relevancia de las carreras universitarias, centrándonos particularmente en las Ingenierías (porque las Humanidades fueron instantáneamente descartas por mi compañero de plática como inservibles...). Mi postura era, obviamente, a favor de las carreras universitarias, mientras que las de esta persona eran contrarias, ya que para él sólo la práctica es lo que importa. Y a este propósito argumentaba que un albañil o un maestro mayor de obras es más importante y está más capacitado que un ingeniero civil, ya que, según él, éste último no es capaz de levantar una pared, y a su vez que un albañil no necesita de un ingeniero para levantar una casa. Por último me citó ejemplos de ingenieros civiles incompetentes, concluyendo así la irrelevancia de las carreras universitarias.
    Claramente la "conversación" terminó en nada. Pero luego me pareció interesante detenerme a pensar toda la cuestión, ya que el pensamiento que tiene esta persona no es particular y único de él, sino que está presente en gran parte de la población. Y se puede resumir en lo siguiente: "La práctica es más importante que la teoría", o en "Sólo la práctica". Y es de este prejuicio del que se deriva esa especie de menosprecio generalizado en cierta capa social hacia toda actividad de carácter intelectual o teórico, que a primera vista pareciera no tener influencia sobre la practica cotidiana.
    Teoría y práctica son inseparables. El ser humano siempre ha buscado darle un SENTIDO al mundo, necesita ordenarlo para de esa forma encaminar sus fuerzas productivas. Ninguna (gran) sociedad puede planificarse sin una metafísica, es decir, sin una teoría de lo qué es el mundo y el ser humano, reglando así los modos de relacionarse entre ellos y con el mundo. Así como la construcción de un puente necesita de una teoría previa de lo qué es un puente, para qué sirve y cómo se construye, una sociedad no puede regirse sin una concepción previa. Sin un metarrelato no es posible ordenar y encaminar una sociedad, y cuanto más compleja es, más necesita de ella. Mucha gente se burla de la filosofía sin percatarse de que la filosofía (o la teología en su momento) es para la vida lo que un plano es para un edificio o unos cálculos matemáticos son para un satélite: una fuerza directriz. Una revolución no se hace simplemente tomando un arma y saliendo a la calle a disparar tiros. Alguien tiene que haber estudiado previamente a esa sociedad que se quiere revolucionar para así elaborar una teoría que direccione a la práctica revolucionaria.
    Posiblemente este prejuicio de que la práctica es superior a la teoría radica en que no es posible tocar ni ver a la teoría como se toca y se ve una silla, pero muchos no se percatan de que al tocar y ver una silla están también tocando y viendo a la teoría, ya que nadie puede hacer una silla sin una teoría de cómo se construye una silla, a menos que para construir una baste dar un par de golpes a una madera y ¡voilá!, silla hecha. Teoría y práctica no están separadas. La teoría precede a la práctica y la práctica a su vez condiciona a la teoría. Un albañil es tan necesario como un ingeniero.
    Estos practisistas son por lo general trabajadores que dicen estar con los trabajadores y en contra de los burgueses, pero irónicamente son los perpetuadores de la ideología burguesa. Como bien dijo Lenin: “Uno de los mayores males y calamidades que nos ha dejado en herencia la antigua sociedad capitalista, es un completo divorcio entre el libro y la vida práctica…” Por libro entiéndase el espacio físico donde está contenida la teoría. Y esta ideología burguesa que separa a la práctica de la teoría busca suprimir cualquier posible intento de revolución, separando al asalariado de cualquier intento de organización, la cual es imposible de lograr sin una teoría, logrando así que toda disconformidad se resuma en una descarga de violencia que se sacia en un corto período de tiempo.

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