sábado, 30 de marzo de 2013

¿Qué es la hegemonía?

Hace poco me preguntaba un amigo que cómo es posible que, con la que está cayendo (y no del cielo, sino de los despachos de los banqueros), aún no nos hayamos rebelado. "En esta situación los antidisturbios deberían estar todo el día en la calle reprimiendo, pero no están porque en la calle no hay nadie". Es verdad. ¿Porqué el Estado no nos reprime? Porque no nos hemos levantado aún. Y de ahí surge la duda fundamental: ¿porqué no nos hemos levantado aún? ¿cómo es posible que, en plena crisis económica, exista gente que siga siendo fiel al régimen? ¿porqué no ha habido una revolución? 

Algunos marxistas plantean que los cambios económicos conducen directamente a cambios políticos. Según esta tesis la situación actual debería llevarnos inmediatamente, o no en demasiado tiempo, a una crisis política y a que los revolucionarios nazcan por doquier. Y sin embargo, no está siendo así. ¿Qué ocurre aquí?

Parece absurdo que una población que está siendo estafada, engañada y oprimida constantemente no se rebele. Quizás esto se deba a que la clase dominante (los capitalistas) se encarga de mantenernos dóciles por vías no violentas. Estas vías son mucho más cómodas y efectivas, pues si los de arriba tuvieran que recurrir siempre a la violencia esto sería un caos total.

El centauro: la parte humana y la parte animal del sistema.
El artífice principal de la teoría de la hegemonía es el comunista italiano Antonio Gramsci. Al contrario que muchos otros marxistas, él dedicó gran parte de sus esfuerzos a estudiar el mundo de las ideas y de la política. 

Gramsci se percató de que la clase social dominante (en el capitalismo, la burguesía) ejerce su dominio no sólo utilizando al Estado para mandar a la policía a que reprima a los manifestantes o para decretar leyes contra los huelguistas, sino también mediante la ideología. Ya había advertido Marx que "las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época", pero Gramsci desarrolla el tema de forma mucho más amplia.

Según el italiano, la clase dominante tiene dos formas de gobernar: bien mediante la fuerza (mandando a la policía o al ejército), bien mediante la ideología. Así, a veces el sistema se perpetúa adoctrinando a las clases dominadas (por medios que veremos más adelante), pero otras se ve obligado a echar mano de la fuerza. Es entonces cuando vemos a dirigentes obreros (como el propio Gramsci) encarcelados y a manifestantes aporreados. Los opresores  deben elegir entre difundir una ideología que les permita oprimir tranquilamente o utilizar la fuerza física y las leyes represoras. A cada situación le corresponderá un método distinto.

Es aquí donde entra el termino clave en este artículo: la hegemonía. La hegemonía no es otra cosa que un conjunto de ideas extendidas por una clase social y que pretenden que se haga aceptable el dominio de esta. Por ejemplo, la burguesía, mediante los medios que tiene a su alcance (que no son pocos) difunde la idea de que el capitalismo es el único y mejor sistema posible. La clase social dominante (o la que pretende serlo) deberá producir un consenso en el pueblo; la gente deben aceptar que ella sea dirigente de la sociedad.

Gramsci, para ilustrar esta idea, utilizó la metáfora del centauro de Maquiavelo. Así, el poder establecido sería como un centauro: con una mitad humana y agradable (la ideología, el consenso...) y con otra mitad animal y salvaje (el uso de la fuerza física). Tal y como hemos apuntado antes, la clase dominante combina tanto el uso de la ideología como el uso de la fuerza para mantener el orden establecido.

Por lo tanto tenemos el siguiente esquema:


Los intelectuales 
Pero esto de crear hegemonía no es sencillo ni se hace por arte de magia. Imponer a una sociedad un consenso, es decir, hacer que la población acepte el dominio de una clase sobre otras, no es tarea fácil. El lector ya habrá adivinado que deben existir ciertas personas detrás de esta función.

Gramsci dijo que toda clase social establece junto a ella una serie de intelectuales que están a su servicio. Son los llamados intelectuales orgánicos. Para el marxista italiano algo es orgánico cuando forma parte de una organización y defiende sus intereses. Los intelectuales orgánicos pertenecen al entorno de una clase social, ya sea el proletariado (los trabajadores) o la burguesía (banqueros, grandes empresarios). 

Pero en la teoría gramsciana hay muchos tipos de intelectuales. Por ejemplo, los capitalistas (o al menos una élite de entre ellos) son intelectuales en el sentido de que deben tener la capacidad de organizar la sociedad según los intereses de su clase:
Si no todos los empresarios, por lo menos una élite de ellos debe tener capacidad para la organización de la sociedad en general, en todo su complejo organismo de servicios hasta la misma organización estatal, dada la necesidad de crear las condiciones más favorables para la expansión de la propia clase, o como mínimo debe poseer la capacidad para seleccionar “los encargados” (empleados especializados) a los que se pueda confiar esa actividad organizativa de las relaciones generales externas de la empresa.
Gramsci también considera intelectuales a los que cumplen la tarea represora y administrativa del Estado y que se posicionan a favor de la clase dominante. Se trata de diputados, senadores, altos cargos policiales y militares... Cumplen la función de dirigir
el aparato de coerción estatal que asegura “legalmente” la disciplina de aquellos grupos que no “consienten” ni activa ni pasivamente, pero que está preparado para toda la sociedad en previsión de los momentos de crisis en el comando y en la dirección, casos en que no se da el consenso espontáneo.
Recordemos que aunque la función represora está, en general, poco presente en las democracias capitalistas, puede utilizarse a gran escala cuando hay una crisis de régimen y quienes gobiernan pierden la legitimidad para hacerlo.

Y por último tenemos a los intelectuales por los cuales nos vamos a interesar: los que cumplen la función hegemonica.  Se trata de cantantes, escritores, periodistas, maestros de escuela... en definitiva personas presentes en el mundo de la cultura, entendiendo por cultura los conjuntos de saberes, creencias y pautas de una sociedad. Estos intelectuales tampoco son ajenos a los intereses de clase, y extienden siempre una ideología acorde a los intereses de la clase que defienden (lo sepan o no).

Hoy la mayoría de los intelectuales que trabajan en el mundo de la hegemonía pertenecen a la burguesía. ¿Cuántos profesores anti-sistema has tenido? Yo personalmente ninguno. ¿Cuantos tertulianos conoces que extiendan una visión del mundo favorable a la revolución de los trabajadores? Más bien pocos. Esto puede cambiar de manera más o menos rápida en las crisis de régimen, que como ya hemos dicho se producen cuando la legitimidad de quienes gobiernan se halla fuertemente cuestionada. O sea, que en ciertos momentos los intelectuales de una clase se pasan al otro bando y podemos toparnos con profesores abiertamente revolucionarios y con una mayoría parlamentaria anti-sistema.

Después de tanta explicación seguro que el lector se halla un poco perdido. Pongamos un par de ejemplos que nos aclaren las ideas.

Los Chikos del Maíz es un grupo español de rap que, en sus letras, difunde una ideología subversiva que choca directamente con los valores dominantes (es decir, con los valores burgueses). Suelen elogiar a Lenin, al Che, a Julio Anguita y a otros pensadores que combaten la hegemonía de los de arriba. Además, critican la sociedad capitalista en su conjunto: desde el parado que recurre al alcohol para evadirse hasta la chica que acepta los valores machistas. Decimos que este grupo está compuesto por intelectuales orgánicos al servicio de la clase trabajadora. 

Por otro lado tenemos a 50 Cent, un grupo de rap estadounidense muy exitoso. En sus letras dicen que lo importante en la vida es ganar dinero y seducir a "zorras". Por tanto están difundiendo una visión hedonista, que olvida la lucha de clases por completo y que por tanto está destinada a servir a la burguesía. Engatusan a la juventud diciéndola que se acepte el orden establecido (aunque este sea "una mierda") y que concentre sus esfuerzos en intentar enriquecerse. Decimos que este grupo está compuesto por intelectuales orgánicos al servicio de la clase dominante, aunque -imagino- ellos no lo sepan.

Veamos otro ejemplo, ligado esta vez al mundo religioso. Un cura católico normalmente extiende el mensaje de que los pobres deben conformarse con su condición ya que en el más allá les espera una recompensa divina. También censuran todo intento de revolución y ya hemos visto que en ciertos momentos históricos no tienen inconveniente en ser los voceros del fascismo. El lector ya habrá adivinado que los curas cristianos son intelectuales orgánicos al servicio de la clase burguesa. 

Sin embargo no todos los curas cristianos son intelectuales al servicio de los ricos. A finales de los años 60 nació en América Latina la llamada Teología de la Liberación, corriente cristiana que se compromete a luchar por los pobres y derrocar el injusto orden establecido. Así que sin duda podemos decir que un cura perteneciente a esta corriente religiosa es un intelectual orgánico al servicio de la clase trabajadora.

Podríamos hablar de periodistas, tertulianos, escritores, poetas... hay muchos ejemplos de intelectuales cuya función es construir hegemonía, ya sea en beneficio de una clase o de otra. 

Concluyamos con una cita del marxista español Antonio Olivé, que resume así los tipos de intelectuales que producen las diferentes clases:
La clase dominante produce numerosos y variados intelectuales con el fin de poder desempeñar su papel dominador y de dirección a todos los niveles de la sociedad. 
La clase que aspira a conseguir el poder, según la fase histórica en la que se encuentre y según el mayor o menor poder hegemónico de la clase dominante, capas de intelectuales que puedan cubrir todas las funciones y que, en los momentos de crisis política, ejerzan de hecho todas estas funciones. 
En cuanto a las demás clases (pequeños empresarios, campesinos...):
Las demás clases producen habitualmente intelectuales para defender sus intereses económico-corporativos y pueden, a veces, producir un cierto número de intelectuales a nivel político. 

Los aparatos ideológicos del Estado 
Pero evidentemente no basta con tener un buen ejército de intelectuales para construir hegemonía. Hacen falta también aparatos desde los cuales podamos difundir las ideas que queramos que sean aceptadas por la gente. 

El comunista francés Louis Althusser, haciendo una posible referencia a Gramsci, explicó que existen ciertos "aparatos ideológicos" que sirven para garantizar la sumisión ideológica de la clase dominada.
la reproducción de la fuerza de trabajo no sólo exige una reproducción de su calificación sino, al mismo tiempo, la reproducción de su sumisión a las reglas del orden establecido, es decir una reproducción de su sumisión a la ideología dominante por parte de los agentes de la explotación y la represión.
Es decir, que por ejemplo en las escuelas no solo nos dan una calificación para nuestro futuro laboral, sino que además se nos adoctrina en ciertos valores que sirven a la clase dominante. Althusser distingue hasta ocho aparatos ideológicos:
  • Aparatos religiosos (el sistema de las distintas Iglesias),
  • Aparato escolar (el sistema de las distintas “Escuelas”, públicas y privadas),
  • Aparato familiar
  • Aparato jurídico
  • Aparato político (el sistema político del cual forman parte los distintos partidos),
  • Aparato sindical,
  • Aparatos de información (prensa, radio, T.V., etc.),
  • Aparatos culturales (literatura, artes, deportes, etc.).
Según el marxista francés,
Todos los aparatos ideológicos, sean cuales fueren, concurren al mismo resultado: la reproducción de las relaciones de producción, es decir, las relaciones capitalistas de explotación.
Los aparatos ideológicos que hemos citado más arriba tienen como función hacer que el proletariado (los trabajadores) y sus hijos acepten el orden establecido. Se trata, para la clase dominante, de construir un consenso en cuanto a su dominio. El mensaje emitido podría resumirse, simplificando mucho, a un "no te rebeles, porque lo mejor para nuestra sociedad es que estemos gobernados por capitalistas". Pero algunos aparatos también difunden mensajes que sirven a los poderosos, aunque indirectamente: hablamos de discursos machistas, racistas o hedonistas, entre otros.

Ahí tenemos a los maestros de escuela que nos muestran la Historia desde el punto de vista del capitalismo, justificando guerras imperialistas y satanizando las revoluciones socialistas.

Ahí tenemos a los sindicatos que aseguran que lo mejor es la paz social, es decir someterse a la burguesía (bancos, grandes empresas) y no pasarse de revolucionarios. Ahí tenemos decenas de partidos políticos prometiéndonos que lo mejor que podemos tener es lo que hay ahora; el dominio de los ricos (aunque evidentemente no lo dicen con estas palabras). Ahí tenemos películas y series televisivas que reproducen la ideología de los de arriba y ridiculizan (o banalizan) la lucha y las penurias de los de abajo. Podríamos escribir libros enteros tan sólo con ejemplos.

Tendríamos el siguiente esquema:



Conclusión: ¿qué es la hegemonía?
Creo que llegados a este punto es hora de darle la palabra a personas que han estudiado el pensamiento de Gramsci a fondo y que sabrán definir mucho mejor que yo algo tan complejo como el concepto de hegemonía. Utilizaremos para esto la tesis doctoral del español Iñigo Errejón:
La hegemonía es para Gramsci liderazgo político, intelectual y moral que articula una voluntad colectiva orientándola en un sentido nacional-popular
O sea, entendemos hegemonía como dominio ideológico de una clase. Esta clase se hace "dueña" de la voluntad nacional, presentando sus intereses como universales a toda la nación. Como cuando los medios dicen que defender los intereses de REPSOL (multinacional).
Se trata de una tarea compleja de articulación de fuerzas en un proyecto histórico nuevo, construida no por meras órdenes sino por una capacidad intelectual propositiva, de seducción y síntesis, que crea una nueva identidad colectiva.
La clase que se quiere presentar como dirigente de la sociedad crea una identidad colectiva acorde a sus intereses que sirve para crear una especie de bloque. Mientras este bloque, esta mayoría social, esté unido y acepte a la clase dominante como dirigente el régimen será estable. El bloque se rompe con las llamadas crisis de régimen, que no vamos a explicar aquí.

O sea que para Gramsci la hegemonía es la dirección política y cultural que una clase construye y que le sirve para legitimarse. No gobiernan tanto por su poder político o económico (que también), sino por la ideología y la difusión de valores que sirvan para garantizar la paz social: 
Para el italiano, la supremacía de una clase social no se deriva directamente de su papel predominante en el proceso productivo, sino que ha de construirse laboriosamente en el terreno cultural y político y se manifiesta como dominación o como hegemonía.
Dicho en una frase, esta vez del pensador italiano Motta:
La hegemonía (…) se basa (…) en un consenso por el cual los subordinados consienten ser gobernados.
Pero los gramscianos no son los únicos que reconocen la importancia de los valores políticos, ideológicos y culturales en la dominación de una clase sobre otra. El analista político ruso Nikolas Stolpkin explica que los medios nos adoctrinan
al imponer valores, conductas, ideas, modas, conceptos, normas, etc., que fundamentalmente habrán de beneficiar intereses particulares de la clase dominante.
En definitiva, la hegemonía es un conjunto de valores, explicaciones y creencias que hacen que las clases dominadas acepten el gobierno de la clase dominante. Se trata de que los de abajo no cuestionen el poder de los de arriba, o que si lo hacen lo hagan de forma muy moderada.

Al principio de este artículo nos preguntábamos cómo es posible que el pueblo español aún no se haya levantado contra el régimen que le miente, le roba y le empobrece. Ya tenemos una respuesta más o menos clara: los aparatos ideológicos del sistema español (medios, escuela, partidos, incluso sindicatos...) del sistema han conseguido mantener el consenso. 

Mediante miles de mensajes, comentarios, mentiras y falacias consiguen hacernos creer no solo que la culpa de la crisis es nuestra (habéis vivido por encima de vuestras posibilidades) o que ha caído del cielo, sino que la solución es la austeridad y la resignación (solución en todo caso para la burguesía, no para nosotros). Ese discurso totalizador se reproduce en las aulas, en la barra del bar, en las conversaciones entre amigos. Así se construye hegemonía.

Y sin embargo parece que nuestro país avanza hacia una crisis hegemónica: los de arriba ya no pueden lograr el consenso de los de abajo. Cada vez los partidos tradicionales pierden más legitimidad, cada vez los medios pierden más credibilidad, cada vez más profesores comienzan a plantear a sus alumnos que esto no es democracia, cada vez surgen más movimientos que ponen en duda los valores dominantes, cada vez vemos más libros y canciones contra el sistema. 

España ha comenzado ya su Transición hacia algo nuevo. Los viejos valores y los partidos tradicionales (PP y PSOE) tardan en desaparecer y parece que lo nuevo aún no termina de surgir. Pero lo importante es que ya existe un "pueblo", un bloque social que comienza a formarse y que plantea su oposición a "los de arriba". Los subordinados españoles ya no consienten ser gobernados por la burguesía y sus políticos.

Hagamos una breve sintesis para finalizar:
  • No nos gobiernan únicamente por la fuerza, sino también por las ideas y la cultura. El poder es como un centauro: tiene su parte animal (la fuerza) y su parte humana (la hegemonía)
  • Los intelectuales orgánicos se encargan de organizar y garantizar la dominación de una clase. Son desde políticos hasta poetas, pasando por jefes militares y presentadores televisivos.
  • La ideología dominante se difunde desde los aparatos ideológicos del Estado (Iglesia, Familia, Escuela, Medios, Cultura, Sindicatos, Partidos, Poder jurídico)
  • La hegemonía es un conjunto de percepcionesexplicacionesvalores y creencias que una clase consciente intenta hacer universales para presentarlos como  beneficiosos para todos.


Para saber más sobre la teoría de Gramsci click aquí.

13 comentarios:

  1. Grandiosa síntesis. Gracias por un artículo tan explicativo :)

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  2. Muy bien escrito y argumentado desde las teorías marxistas. Buen espacio de pensamiento.

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  3. Me encantaaaa!!! Resume todo lo que yo, desde mi limitado conocimiento en el campo sociológico_filosófico, sospechaba. Genial!

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  4. Me podrías recomendar un buen articulo sobre la caída de la URSS. Algo si tengo claro el capitalismo a pesar de tantas crisis se niega a dejar de invadir países.

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    1. Te recomiendo este texto de Ludo Martens:Un Balance De La Caida De La Urss

      http://www.ebiblioteca.org/?/ver/33832

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  5. Linda argumentación y clara interpretación de las notas sobre M. Saludos

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  6. Un ejercicio interesante sobre esto es comparar los pilares ideológicos sobre los que se estableció la sociedad en el pasado y los actuales

    En el pasado la religión era el fundamento de todo. Al rey lo ponía Dios y a partir de ahí se establecían las estructuras sociales

    La religión ya no tiene esa función, al menos en Occidente.

    ¿Que es lo equivalente a los dogmas religiosos hoy en día?
    Serían la sagrada democracia, la libertad, la separación de poderes etc
    ¿Quién en su sano juicio puede estar en contra de la democracia y la libertad?

    Pero así como en la Edad Media había órdenes religiosas mendicantes que vivían la religión de otra manera, o mas adelante surgieron nuevas "religiones" como el protestantismo más ajustadas a la incipiente mentalidad burguesa.
    hoy en día han de surgir nuevas formas de democracia que se opongan a la democracia liberal-capitalista que hoy día es hegemónica igual que en su día lo fue el cristianismo-feudalismo.

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  7. Es increíble lo bién que has descrito como la clase política española actual, sus "representantes de la cultura", la metodología y planes educativos tanto estatales como autonómicos, los lobbies del progresismo, y demás conmilitones del poder político establecido, junto con un poder judicial creativo, alejado de dogmas y con el pie en el polvo del camino, junto con una bien dirigida propaganda y concienciación hacia la "igualdad", el "bien común" y la "solidaridad" han conseguido adormecer en el sueño de la "justicia social" a sus conciudadanos, convirtiéndolos en borregos dispuestos a seguir ciegamente al poder con tal de recibir una mísera migaja como recompensa a su docilidad

    Hay que descubrirse ante los maestros hegemones

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  8. La narrativa marxista es afilada, pero no termina de convencerme el saborcillo conspirativo. ¿Es necesario (o si quiera ventajoso) el plantearlo en términos de "el bien contra el mal"?

    Si el discurso se abstrayera de eso, estaríamos en que se construyen (espontánea o planificadamente) distintas narrativas que calan más o menos y que, al fin y al cabo, incluso debaten entre ellas.

    Siempre se me queda la impresión de que hay como una envidia. De hecho en la práctica se intenta construir hegemonía social instrumentalizando (muchas veces torpemente) experiencias locales, ciudadanas.

    Aún así gracias por el texto. Llevo mucho tiempo interesado en esto de la hegemonía y en Gramsci pero no había tenido la oportunidad de mirar. Me resulta válido vuestra aportación, con estas críticas.

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  9. La mayor parte del control que impone el sistema capitalista liberal no está dirigido al modo de una conspiración de unas clases contra otras sino que surge de manera espontánea en la interacción de unos agentes con otros. La clase trabajadora en gran parte se encuentra sometida por ella misma, por su propia adicción al consumo, al tener, que es el gran valor de la clase burguesa a la cual envidia. La cultura consumista es en buena parte inducida pero también aceptada libremente por todos los elementos, incluídos los no alienados por las estructuras ideológicas hegemonistas, los revolucionarios del Iphone y las zapatillas de marca.

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  10. Mi explicación del por qué no hay protestas en la calles es que somos un pueblo escarmentado. Tras una guerra que acabó con la gran mayoría de izquierdas en este país, dejamos que Franco muriera en la cama. Y aquí estamos aguantando el chaparrón sin exigir paraguas.

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  11. Llego tarde a este asunto... me gustaría aclarar una cuestión y es que Gramsci como buen marxista remite en última instancia la dinámica de los acontecimientos a determinaciones infrastructurales, es l materia la que genera las ideologías.
    Lo curioso de los pseudo-revolucionarios actuales es que tienen clarísimas sus reivindicaciones ideológicas, pero son completamente inútiles en la gestión de los asuntos infrastructurales. Hace poco una chica muy glamourosa ya situada en el Top de los que mueven en mercado 15 M en Madrid (no nos engañemos: el 15M es una marca para determinados eventos, generalmente financiado por dinero público, en el que los asistentes acuden, se les dice lo que quieren oir, y se vuelven a sus casas sin haberse movido ni un milímetro respecto a las ideitas que ya tenían inicialmente) y me decía que para ella la economía y la política son un coñazo, pues según su interpretación de Gramsci esa nueva hegemonía emergente ya generará por sí misma sus mecanismos de reparto. Qué risa maría luisa. Esto ha terminado por ser una revolucioncita de sociólogos y artistas malinformados que creen que a base de un nuevo repertorio retórico (ese "procomún" del que no tienen ni puñetera idea, localismos urbanos bucólicos, autogestión de pacotilla...) que causa vergüenza ajena cuando los veo hablar en sus iphones. Realmente si no hay revueltas en España ni en nigún lugar es porque nadie ha sabido articular una alternativa a lo que hay... lo único son o bien bobadas burguesas tomadas de Toni Negri y su "multitud", o bien todo tipo de revolucioncitas culturetas que, insisto, traicionan el fundamento materialista de Marx.

    Sí, en las facultades de letras tenemos cientos de feligreses de la nueva hegemonía, pero ¿¿¿en la clase trabajadora??? Me diréis que la clase trabajadora está hipnotizada por el fútbol y sus subjetividades secuestradas por el Matrix cpitalista, lo cual es un insulto a su inteligencia. El trbajador no es gilipollas, y sólo se unirá a la causa cuando se le ofrezcan alterativas que merezcan la pena. Lo siento por el pesimismo, pero he estado bastante encima de las revolucioncitas estos años, y la verdad es que me he encontrado muchos cantamañanas (ojo no lo digo por este blog, que desconocía y al que he llegado desde burbuj.info, y al que empezaré a seguir). Gracias por el debate!!!

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